Germán Umaña Mendoza
columnista

A más tardar mañana

A partir de agosto el país tendrá dos retos sustantivos a enfrentar: el primero, la firma definitiva del Acuerdo de Paz con las Farc.

Germán Umaña Mendoza
Opinión
POR:
Germán Umaña Mendoza
agosto 03 de 2016
2016-08-03 07:52 p.m.
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A partir del mes de agosto el país tendrá dos retos sustantivos a enfrentar: el primero, la firma definitiva del Acuerdo de Paz con las Farc y, el segundo, la situación económica para los próximos años.

Con respecto al primer tema, no tengo la menor duda de que el plebiscito será aprobado por amplia mayoría y hacia el futuro se abrirán multitud de interrogantes sobre los denominados temas del posconflicto, y, específicamente, cómo realizar las reformas necesarias en el sector agropecuario y en la tenencia y distribución de la tierra, el tratamiento a las víctimas del conflicto, la aplicación de la justicia transicional y la participación en política.

Los contrincantes están, por ahora, claros: las minorías del Centro Democrático, el ala más derechista del Partido Conservador y el lefebvrismo del exprocurador y, de otra parte, los partidos de la Unidad Nacional (con un caballo de Troya en su interior (Cambio Radical), así como toda la variopinta izquierda. Si las reformas no se hacen desde el Congreso no estará en peligro el proceso de paz, sino, más grave aún, la sostenibilidad del país como nación.

De otro lado, en economía se hace realidad algo que mencionábamos en un artículo anterior: bajo crecimiento con alta inflación y deterioro del empleo y su calidad (estanflación). Presentarán la reforma tributaria y el reto es aumentar el IVA, gravar más los dividendos y el patrimonio, disminuir los impuestos a las actividades productivas: servirá para pagar parte del déficit fiscal y, además, tendrán que ajustar aún más el gasto y la inversión estatal.

Las cuentas externas siguen en cuidados intensivos. Las exportaciones de commodities disminuyen en cantidad, aunque se recuperan levemente los precios; las no tradicionales no reaccionan todavía, pese a la devaluación, las importaciones caen, las multinacionales enviando al exterior todas las utilidades posibles y se ralentiza el ritmo de inversión extranjera. ‘Ergo’, se mantiene el déficit de cuenta corriente, la cuenta de capitales y financiera no alcanzará para financiarlo, se presentarán dificultades en balanza de pagos y aumentará el endeudamiento externo e interno hacia el futuro.

Los problemas para recuperar el sector real de la economía (producción de bienes y servicios) continúan: bajo crecimiento en el mercado interno, altas tasas de interés, las exportaciones y las importaciones en los niveles más bajos de los últimos años, la ausencia de políticas productivas, de investigación y desarrollo y la promoción de políticas de verdadera integración y complementación con Latinoamérica, ante los límites evidentes de los denominados TLC con países desarrollados.

Y, es que el posconflicto implicará necesariamente repensar el modelo de desarrollo para responder a su implementación. En consecuencia, el debate será político. De un lado, los que creen que aquí no ha pasado nada y que la política económica y productiva está en el buen camino y, del otro, los que vemos necesario repensar el camino al desarrollo.
Es el futuro inmediato, y es necesario empezar a construirlo. A más tardar mañana.

Germán Umaña Mendoza
Profesor universitario
germanumana201@hotmail.com

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