Germán Umaña Mendoza
columnista

¿Regreso al pasado?

A pesar de los esfuerzos en la apertura económica, todavía hay vientos de proteccionismo que hacen retroceder al pasado.

Germán Umaña Mendoza
Opinión
POR:
Germán Umaña Mendoza
octubre 26 de 2016
2016-10-26 09:20 p.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/05/56b4b9015f86f.png

La Organización Mundial del Comercio desde 1994 no ha avanzado en las negociaciones comerciales, y la nueva (ya anciana) Ronda de Doha, mal llamada del desarrollo, se encuentra paralizada y moribunda. En la OMC se consagraron las bases de las asimetrías en comercio, servicios, inversión y propiedad intelectual.

En liberación de mercancías, pese a que bajaron los promedios arancelarios, se mantuvieron picos y contingentes para los productos que interesaban a los países menos desarrollados, las barreras no arancelarias (sanitarias y técnicas), los subsidios internos a la agricultura, las normas proteccionistas antidumping y la ausencia de controles multilaterales a los abusos de las posiciones de mercado de multinacionales (agroquímicas, farmacéuticas, etc.), puesto que no se negociaron normas en materia de competencia.

Se incluyeron acuerdos limitados sobre y solución de controversias, aunque se concedieron beneficios monopólicos excesivos a las patentes, los derechos de autor y demás normas sobre el capital conocimiento. Desde la Ocde se intentó imponer un nuevo acuerdo multilateral de inversiones que satisficiera los intereses de las empresas globales, el cual se negoció en secreto, básicamente entre EE. UU. y Europa.

Afortunadamente, para el mundo, el Consejo Ecuménico de las Iglesias denunció las negociaciones subrepticias y los países en desarrollo (China, India, Brasil, entre otros) impidieron que se aprobara.

Pero los países desarrollados y sus grandes empresas son insaciables. Impusieron Acuerdos Bilaterales de Protección de Inversiones (en bienes, servicios, capital del conocimiento, de portafolio y hasta deuda externa), con soluciones de diferencias que casi siempre pierden las economías en desarrollo en el Centro Internacional de Diferencias (Ciadi), del Banco Mundial, y otros tribunales de arbitramento, con cesiones de soberanía de la democracia de los poderes jurisdiccionales nacionales en una meritocracia de árbitros que solo respetan la seguridad jurídica cuasiabsoluta de los inversionistas, así se afecten gravemente derechos fundamentales a la salud, la educación, el medioambiente y la soberanía y sostenibilidad alimentaria.

Sin embargo, a pesar de los positivos resultados para los ricos de grandes economías y en razón de las mínimas aperturas efectuadas en bienes, servicios y circulación de personas, la población de esas economías rechaza los acuerdos, pues afectan el empleo y el ingreso y, además, la creciente xenofobia propone cerrar fronteras, expulsar migrantes o levantar muros.

En EE. UU., más violento el candidato republicano que la aspirante demócrata, proponen en las campañas denunciar los acuerdos bilaterales o renegociarlos (Dios nos libre). En Europa, parte de Bélgica se opone a la refrendación del acuerdo con Canadá y lo bloquea, no se avanza con el Mercosur y convenios globales de mayor alcance están en cuidados intensivos, por la evidente aversión a su aprobación por los poderes legislativos.

Es el regreso al pasado, resultado de las asimetrías de la globalización, xenofobia, y cierre de fronteras. Ojalá en nuestra región sea el resurgimiento de la integración latinoamericana, denunciando los injustos Tratados de Protección de Inversiones y no el regreso a un proteccionismo malsano y a los nacionalismos populistas.

Germán Umaña Mendoza
Profesor universitario
germanumana201@hotmail.com

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado