Germán Umaña Mendoza

Verdad es la condición

Germán Umaña Mendoza
POR:
Germán Umaña Mendoza
mayo 08 de 2013
2013-05-08 11:47 p.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/05/56b4b9015f86f.png

La verdad es en realidad lo fundamental en cualquier proceso de paz como el que se adelanta en Colombia: permítanme, entonces, una digresión:

Verdad: “la verdad es una propiedad del enunciado, de la proposición, y decimos que la verdad consiste en la adecuación o correspondencia de la proposición con aquello a lo que se refiere.

Esta concepción de la verdad como adecuación, como correspondencia, fue formulada por Aristóteles y se ha mantenido como interpretación predominante de la verdad en el pensamiento filosófico hasta la actualidad”. Proposición: el 18 de abril de 1998 fue asesinado Eduardo Umaña Mendoza.

La correspondencia con la verdad: conocer quiénes fueron los autores del asesinato, intelectuales y físicos.

Justicia: “cualidad o virtud de proceder o juzgar respetando la verdad, y de poner en práctica el derecho que asiste a toda persona a que se respeten sus derechos, que le sea reconocido lo que le corresponde o las consecuencias de su comportamiento: la justicia debe presidir las leyes fundamentales de una nación”.

El respeto de los derechos implica que los autores del crimen sean condenados por la justicia en correspondencia con la verdad.

Reparación: “compensación por un daño físico o moral, generalmente causado por una ofensa: exige que se publique la verdad como reparación a las acusaciones que se vertieron contra ella”.

Para mí, la reparación es ética, es indispensable que se publique y se conozca. Para otros se cuantifica. ¿Cuánto vale mi muerto? Para mí, todo. Eso no tiene valor monetario. Mi hermano no era una mercancía con valor de cambio.

Perdón: “acción y resultado de olvidar una persona la falta que ha cometido alguien contra ella o contra otros”. Que perdone la justicia, yo no.

Olvido: “hecho de perder la memoria o no recordar una cosa”.

Ni tengo alzheimer, ni dejo de sentirlo y vivirlo cada día.

No sé si quedó suficientemente claro: ni perdón ni olvido, reparación ética. La verdad y la justicia son irrenunciables.

¿Hay que negar, entonces, la posibilidad de un proceso de paz? Por supuesto que no. La sociedad y la nación tienen derecho a ella, como tienen derecho a la verdad y a conservar la memoria para jamás olvidarse de la barbarie y no estar condenados a repetirla.

En Colombia, las madres entierran a los hijos y a las hijas, cuando pueden hacerlo y no las condenan a vivir lo que les queda con un desaparecido.

El dolor por la pérdida no lo soluciona nada, ni nadie. Sin embargo, ¿estamos irremediablemente signados a que el comportamiento demencial de los violentos sea el sino que determine nuestro futuro y el de nuestros hijos? No. Como diría mi padre: “cambio mi vida por otra vida, pero siempre la vida pese a la muerte”.

Germán Umaña Mendoza

Decano de la Universidad Central

germanumana201@hotmail.com

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado