Germán Umaña Mendoza

A la coronela no le escriben

Germán Umaña Mendoza
Opinión
POR:
Germán Umaña Mendoza
abril 11 de 2013
2013-04-11 02:34 a.m.
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“El viernes siguiente volvió a las lanchas. Y como todos los viernes, regresó a su casa sin la carta esperada. ‘Ya hemos cumplido con esperar’, le dijo esa noche su mujer.

‘Se necesita tener esa paciencia de buey que tú tienes para esperar una carta durante quince años’. El coronel se metió en la hamaca a leer los periódicos.

-Hay que esperar el turno -dijo-. Nuestro número es el mil ochocientos veintitrés. ‘Desde que estamos esperando, ese número ha salido dos veces en la lotería -replicó la mujer’”.

‘Hemos resuelto 35.635 casos a marzo 31 del 2013’, dice Colpensiones.

Según cálculos conservadores, faltan unos 250.000 de las solicitudes de pensión ya presentadas, la mayoría de ellas que cumplen con todos los requisitos, eso sí si las semanas cotizadas no se pierden en la migración de un computador a otro o si los patronos, muchos de ellos ya desaparecidos, jurídica o físicamente, no tienen cómo demostrar que pagaron las cotizaciones o simplemente no las pagaron.

Hay pocos pensionados en Colombia: la tajada del león para los magistrados de las altas cortes, los congresistas, los generales.

La del ratón para el resto de los ciudadanos, pocos porcentualmente, que han accedido a una liquidación con el salario mínimo, unos pocos en el medio.

Lo más preocupante son los millones de colombianos que no tienen ninguna esperanza de acceder a este beneficio. La vejez se convirtió en sinónimo de incertidumbre, dependencia, amargura, tristeza, desamparo. Deambulan por nuestro país los ancianos y los mayores que no pueden trabajar o no consiguen trabajo, La mayoría de ellos cotizó.

Sin embargo, por la misma lógica del sistema, jamás podrán alcanzar las semanas necesarias para hacerse acreedores a una pensión, así sea mínima.

Y, ahora, cuando está por presentarse una Reforma al Régimen de Pensiones ante el Congreso de la República, le surgen opositores, incluso para que se discuta al interior del Gobierno, en los representantes gremiales, sindicales, académicos.

Solo los que no la tienen la ven con esperanza. Que se abra el debate. Aunque no es de la urgencia de lo político, sí es de urgencia de lo social.

Por si acaso, yo en mi casa tengo una coronela; todos los sábados se levanta a primera hora, todavía casi sonámbula, ingresa a la página de Colpensiones, mira con desespero el número de su cédula, no lo encuentra.

Y, pueden ustedes imaginarse, estimados lectores, el fin de semana que me toca vivir; a veces ni siquiera me mira, ni discute, incluso no me dirige la palabra.

Es orgullosa, no soporta depender de alguien después de haber trabajado toda la vida. Y, ni siquiera, como en el Coronel de García Márquez, tiene un gallo para vender, ni un número por el cual tengan que responderle.

Germán Umaña M.

Decano de la Universidad Central

germanumana201@hotmail.com

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