Germán Umaña Mendoza

Cumbres y borrascas

Germán Umaña Mendoza
Opinión
POR:
Germán Umaña Mendoza
abril 17 de 2015
2015-04-17 03:28 a.m.
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Los ingresos extraordinarios y temporales de muchos de los países latinoamericanos exportadores de petróleo y otros commodities generaron una bonanza económica, desafortunadamente desaprovechada por casi todos para sembrar las condiciones de un desarrollo sostenible.

La respuesta fue seguir, como es habitual, la receta del combate a la pobreza y la miseria por medio del asistencialismo que, en esencia, contribuye en el corto plazo a mitigarlas, pero, en el mediano y largo plazo, no solo es imposible de mantener, también convierte a la población, así tratada, en sujeto de dependencia y no en un ejemplo de dignidad. Igualmente, hace a una parte de la sociedad no solo alienada, sino alineada por la politiquería de turno.

Si a lo anterior se suma que a cada acción de protesta, especialmente de los grupos de presión que podían generar situaciones desestabilizantes, la respuesta era simplemente de otorgamiento de subsidios ineficientes y no de la formulación de planes estructurales de desarrollo, lo que, en consecuencia, provocaba el despilfarro de los recursos extraordinarios.

En lo sustantivo, se generaron gastos permanentes sin respaldo en los ingresos de largo plazo, con la expectativa o, más bien, con la claridad del cortoplacista: “el problema será del que viene”. Además, con la soberbia del nuevo rico se dilapidaron los recursos, generando en el largo plazo las condiciones para los déficits de cuenta corriente y fiscales que, casi, sin excepción, sufren hoy nuestros países.

En lo internacional hablábamos duro, como tantos que se ganaron el ‘baloto’, teníamos con qué y, de pronto, regresamos a nuestra situación de clase media empobrecida. Por supuesto, no los más ricos, simplemente las naciones en su conjunto.

La Cumbre de las Américas es el retrato de la situación actual: dejaron de ser atractivos los discursos retadores de los nuevos ricos. La mayoría de los presidentes de pronto se iluminaron y descubrieron su condición de estadistas. ¿Quién dijo que es el destino el que nos rige y que es inevitable? Se regresó a la discusión sobre el desarrollo, no simplemente el crecimiento, a la cooperación, no a la confrontación.

Dos seres humanos indicaron el camino, Obama y Castro: las más complejas diferencias tienen una vía para la solución. América, en su conjunto, apoya el proceso de paz en Colombia. Venezuela no es una amenaza para Estados Unidos. Se repiensa la abandonada integración latinoamericana. Colombia y Venezuela son socios históricos. Las fronteras y los lazos fraternos se encuentran por encima de las diferencias, y tantas otras cosas más. Cambió el lenguaje, ahora a los hechos y la solidaridad. Toda crisis es una oportunidad.

¿Quién dijo que las cumbres no sirven para nada?

P.D.: partió el amigo y el maestro: Carlos Gaviria. Se fue el amigo que nunca conocí: Eduardo Galeano. Están más vivos que nunca. Me niego a despedirme.

Germán Umaña Mendoza
Decano de Economía, U. Central
germanumana201@hotmail.com
 

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