De un plumazo, Columna Germán Umaña Mendoza, 26 de enero | Opinión | Portafolio
Germán Umaña Mendoza
columnista

De un plumazo

Trump hace aceleradamente lo que dijo: en derechos fundamentales ya limitó los recursos a organizaciones de defensa de los derechos humanos.

Germán Umaña Mendoza
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Germán Umaña Mendoza
enero 25 de 2017
2017-01-25 07:52 p.m.
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Lo que se encuentra a prueba es la democracia de Estados Unidos y un nuevo orden global. Donald Trump no solamente tiene el poder, sino que está en el camino de consolidarlo y borrar toda oposición en las instituciones. A sus contradictores les queda el asfalto.

“Huid del país donde uno solo ejerce todos los poderes: es un país de esclavos”. (Simón Bolívar). La verdad, el nuevo gobierno, por ahora, ejerce un control total sobre el ejecutivo, el legislativo, los organismos de control y, si logra imponer un nuevo magistrado en la Corte Suprema y su candidato en el Banco Central, también tendrá el control jurisdiccional y en la política monetaria y cambiaria.

Trump hace aceleradamente lo que dijo. En derechos fundamentales ya limitó los recursos a organizaciones de defensa de los derechos humanos y, especialmente, los de las mujeres, destruyó por decreto el sistema de salud (Obamacare), tiemblan las minorías y los emigrantes que aún no tienen el estatus de ciudadanos norteamericanos, y los que lo tienen se sienten ciudadanos de tercera (y lo son), y, a más tardar mañana, continuará desmontando los derechos de otras minorías.

Y, no lo duden, dejará sin recursos todo el sistema de Naciones Unidas que promueve los derechos humanos y el Derecho Internacional Humanitario. Continuará justificando la impunidad y las faltas de sus tropas y agencias de inteligencia en los delitos de ‘lesa humanidad’. Pero es que Estados Unidos ni siquiera es parte de la Corte Penal Internacional y sus delitos y delincuentes internacionales tienen ‘patente de corso’.

Y, como para él no existe el cambio climático, ha autorizado dos grandes proyectos, cuestionados por los ambientalistas y las comunidades, para avanzar con el fracking (y los que vienen). Mucho petróleo y gas, menos agua, o agua contaminada, para las poblaciones que sufrirán sus efectos nocivos (científicamente documentados).

Lo triste es que otros países seguirán su ejemplo, habrá sobreoferta de comida para las máquinas y los vehículos, bajarán los precios de las materias primas y los economistas recordaremos, con nostalgia, que el problema no era crecer, sino generar condiciones de sostenibilidad en el desarrollo.

México pensará nuevamente en la América Latina, se despertó del ‘sueño americano’. El muro de Trump no solamente se construirá, sino que lo pagarán los ciudadanos del país azteca, con los impuestos a las remesas que se crearán y el aumento de aranceles a algunos productos. ¿Qué hará o dirá Peña Nieto en los Estados Unidos? ¿Será el inicio de la crisis de los tratados de protección de inversiones y los tribunales de arbitramento internacionales?

Mientras tanto, Latinoamérica y sus ciudadanos ‘esperan y desesperan’. El ‘capital no es plastilina’, el bilateralismo destruyó el acumulado social y productivo. Pero no se molesten, ya empezaron a surgir en nuestro país los defensores de Donald Trump, incluso en el gobierno del presidente que logró la paz.

No hay que engañarse, se gesta un nuevo orden global, nos borraron las reglas de juego de un plumazo.


Germán Umaña Mendoza
Profesor universitario
germanumana201@hotmail.com

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