Germán Umaña Mendoza

La demanda interna y la economía

Germán Umaña Mendoza
Opinión
POR:
Germán Umaña Mendoza
junio 11 de 2015
2015-06-11 03:18 a.m.
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Los periodos de dificultades implican la necesidad de pensar en alternativas de política económica que conduzcan a la recuperación o estabilidad de la actividad productiva de bienes y servicios y de la demanda agregada, con una distribución del ingreso equilibrado y equitativo.

Hay quienes dicen que primero hay que crecer y después distribuir. Pregonan la seguridad jurídica cuasi-absoluta para la inversión. Parte de la solución, así a algunos nos parezca que raya con lo irracional, es disminuir la respuesta que el Estado ha dado en la mejora de los otros derechos fundamentales: la salud, la educación, los salarios, la inversión en ciencia y tecnología, y la cultura.

Otros, y tengo que decirlo, también me parece absurdo, proponen aumentar subsidios aunque no exista crecimiento. Y pescan en río revuelto: paros, marchas, reivindicaciones absurdas y, en muchos casos, provocan, por su poder de presión, profundas ineficiencias en el manejo de los recursos, así como mayor inequidad. El riesgo es el populismo.

Colombia, en los últimos años, ha obtenido logros que hay que reivindicar. Por ejemplo, el coeficiente de Gini, que mide la evolución de la distribución de ingreso, ha presentado un comportamiento favorable para los estratos bajos y medios de la población: en el 2009 se encontraba en un vergonzoso 58 por ciento, el más desigual de Latinoamérica, y para el 2012 baja al 53 (datos del Banco Mundial). La mejora en la tendencia de este indicador y la disminución de la desigualdad contribuiría a hacer más llevadera la crisis.La pregunta es: ¿qué pasará a partir del 2015? Dependerá de las medidas de política económica.

Si la respuesta del Banco de la República es la de subir las tasas de interés y restringir la liquidez monetaria, por el temor al rebrote de la inflación, se producirá un aumento del desempleo y una reducción de la demanda agregada.

La disminución de los precios de los commodities reduce los ingresos externos e incrementa el déficit de cuenta corriente. De otra parte, las entradas por inversión extranjera (directa y de portafolio) presentan una tendencia a disminuir, lo que implicará dificultades en balanza de pagos.

Sin embargo, en contraposición y ante la devaluación del peso, las importaciones disminuirán, así como las exportaciones totales, aunque aumentarán las de los sectores productivos con alto valor agregado nacional, lo que contribuirá a la generación de empleo. La oferta y la demanda internas podrían recuperarse y ampliar su participación en el consumo aparente. Se incrementará el gasto público en infraestructura. Los subsidios tendrán que orientarse de manera transversal para promover el desarrollo.

En síntesis, en la actual coyuntura, ya no son las exportaciones el motor del desarrollo, es la promoción del mercado interno. ¿Quién lo diría? Nuevamente el retorno al keynesianismo, por lo menos de manera temporal.

Germán Umaña M.

Profesor universitario

germanumana201@hotmail.com

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