Germán Umaña Mendoza

Después de la tempestad…

Germán Umaña Mendoza
Opinión
POR:
Germán Umaña Mendoza
marzo 10 de 2016
2016-03-10 09:41 p.m.
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Sube el precio del petróleo, baja el dólar, continúan aumentando la inflación y las tasas de interés, crece el desempleo. Riesgo de apagón, ya no de cortes esporádicos. Los datos del mes de enero muestran una dramática caída de las exportaciones, seguramente ocurrirá algo similar con las importaciones y la entrada de capitales, se ahonda el déficit de cuenta corriente y se deteriora la cuenta de capitales y financiera. Eso es la coyuntura, y en el corto plazo muestra graves dificultades. Los tremendistas lo han llamado ‘la tormenta perfecta’.

Sin embargo, se perciben signos de recuperación. Hace aproximadamente un mes decíamos, a propósito del comportamiento de las cotizaciones internacionales del petróleo, “en la práctica los precios a partir de ahora y durante el primer semestre rondarían los 35 dólares, y en el segundo se encontrarían alrededor de los 45 dólares”.

“En ese escenario, el alivio en la evolución de las cuentas externas de los países exportadores de commodities: de petróleo y sus derivados no sería en nada despreciables, tanto en las balanzas de cuenta corriente y de pagos como, por supuesto, en sus ingresos fiscales”.

De otra parte, la tasa de cambio parece haber evolucionado en su tendencia y la apreciación del peso se ha detenido, lo que se debe en lo esencial a que el Banco Central ha abandonado su actitud de no intervención, ante el aumento de la inflación, explicada por el encarecimiento de las importaciones.

Aunque la inflación se encuentra disparada en los dos primeros meses, ya se tienen claras expectativas sobre el final del tremendo fenómeno de ‘El Niño’ que nos afectó, especialmente a los productores agropecuarios, lo que implicaría una recuperación de la producción a partir del segundo semestre, una baja en precios y, en consecuencia, un factor de desestabilización menos de que preocuparse. Adicionalmente, si llueve y si se ahorra: ‘se hará la luz’, olvidaremos las terribles falencias que se han presentado en el manejo de las termoeléctricas y nos dedicaremos a la siguiente angustia.

Marzo: se llegaría al acuerdo sobre el ‘cese al fuego bilateral con las Farc’ y estaríamos ingresando a la difícil etapa del posconflicto. En mi opinión, el fin de la guerra financiará la paz. En ese escenario, casi todos ganan, menos los que viven y se lucran de la confrontación.

Pero miren: aumentan o se estabilizan los precios del petróleo, se detiene la tendencia de revaluación del peso, en el segundo semestre la inflación se orientará a las metas establecidas por el Banco Central, las exportaciones aumentarán, disminuirá el déficit de cuenta corriente y se firma un acuerdo, que, esperamos, conduzca ineludiblemente hacia la paz. Eso es bueno. No es clara la recuperación de la confianza inversionista y el empleo. Eso es malo.

Pero, la verdad, tengo motivos para el optimismo, en la medida en que me digo a mí mismo. Mi mismo, un pesimista es un optimista bien informado.

Germán Umaña Mendoza
Profesor universitario
germanumana201@hotmail.com

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