Germán Umaña Mendoza

Devaluación en Venezuela

Devaluó Venezuela. Efecto inmediato: encarecimiento en el vecino país de las importaciones. Se hacen menos eficientes las exportaciones de nuestro país a la hermana república.

Germán Umaña Mendoza
POR:
Germán Umaña Mendoza
febrero 14 de 2013
2013-02-14 02:08 a.m.
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Devaluó Venezuela. Efecto inmediato: encarecimiento en el vecino país de las importaciones. Se hacen menos eficientes las exportaciones de nuestro país a la hermana república. ¿Cuánto dura ese fenómeno? Un tiempo incierto que depende esencialmente de los inventarios y las reservas de bienes que tenga la hermana república.
Lo que ocurre en el hermano país ha sido reiterativo, no es una medida sorpresiva. Lo han hecho en muchas administraciones ante graves dificultades en el orden fiscal. ¿Son devaluaciones competitivas como las que han llevado a cabo ante crisis sorpresivas Argentina y México? No, las autoridades económicas venezolanas son predecibles.

En general, cuando los productores agoten los inventarios y deban reponer sus materias primas e insumos se encontrarán con una inflación de costos que deberán trasladar al consumidor. Resultado: nuevas alzas de precios en Venezuela.

En el corto plazo: problemas para la agricultura y los productos industriales en frontera por importaciones legales a Colombia y desplazamiento de las compras en las zonas limítrofes. Por supuesto, esto generará algunas tensiones. Sin embargo, para los ciudadanos, muchos de ellos con doble nacionalidad, este fenómeno es bien conocido y han aprendido a manejarlo.

El problema mayor está en el contrabando y el lavado de activos. Hacia Colombia se incentivará la utilización de esos mecanismos, no solamente por exportaciones de productos venezolanos, sino por la triangulación de bienes agropecuarios que se importan con subsidios a dicho país, especialmente aquellos que provienen del Mercosur.
Pero, infortunadamente, también sucede lo mismo con productos provenientes (legales o no) de Ecuador (dolarizado) y Perú, que mantiene una tasa de cambio bilateral favorable con respecto a Colombia.

Lo que sienten los mercados, especialmente de productos agrícolas, es la llegada indiscriminada de productos básicamente sin precio. Eso no puede ser sino contrabando o lavado de dineros y en plazas locales o, incluso, en grandes centros de acopio como Corabastos, comerciantes mayoristas inescrupulosos inundan las plazas y bajan artificialmente los precios.

Tomar medidas en contra de la competencia desleal no tiene nada que ver con el proteccionismo, es simplemente lógica de supervivencia para los sectores productivos nacionales. Si ello no ocurre, muy seguramente veremos paros y manifestaciones de los agricultores en las carreteras, impidiendo el ingreso de bienes agrícolas provenientes de los países vecinos, y pagarán justos por pecadores.

Se colocarán importaciones legales y aquellas efectuadas con mecanismos de competencia desleal o abiertamente delincuenciales en la misma canasta, lo que no parecería lógico. Por ello, tiene razón en su caracterización de las posibles dificultades el Ministro de agricultura.
El problema no son las importaciones, la calentura no se encuentra en las sabanas, sino en la competencia desleal. La acción de las autoridades colombianas en esta materia es pobre y muchas veces infiltrada por la corrupción. Bastaría con que el sistema de control en las fronteras y en las carreteras funcionara. Pero, no funciona.

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