Germán Umaña Mendoza
columnista

El presente nubla el mañana

Germán Umaña Mendoza
Opinión
POR:
Germán Umaña Mendoza
julio 13 de 2016
2016-07-13 11:31 p.m.
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Cuando en cualquier país el presente no permite hablar del futuro ni reflexionar sobre el pasado, la sociedad se sume en una profunda crisis de identidad que le impide reflexionar sobre sus problemas estructurales, buscar soluciones de mediano y largo plazo, fijarse objetivos y construir democracia.

Una muestra es el paro camionero. Este sector es un ejemplo de todos los problemas que nos aquejan. A las reales necesidades de solución como las derivadas de una estructura absurda de costos y precios, un programa fallido de chatarrización, un manejo inadecuado de la fijación de los precios de los combustibles, una sobreoferta del parque automotor, su obsolescencia, la ausencia de seguridad social, entre otros, se contraponen los terribles problemas de orden público, la presencia de las mafias organizadas y la intolerancia.

Y, es que, a pesar de lo mediático de lo que pasa en el presente, resulta que ‘la calentura no está en las sabanas’. No hay tregua para analizar lo importante ni priorizar nada, y todos creen tener la razón. Además de la presencia de ciertos grupos de la fauna politiquera nacional pescando en ‘río revuelto’, sin ninguna consideración por las carencias de una sociedad que no le queda nada más que esperar y desesperar.

Y, lo que nos enseña nuestro pasado violento es que las situaciones de hoy no se resuelven con la imposición de la fuerza. Seguramente, la polarización hará que nuevamente se sienten a la mesa de negociación el Gobierno y los representantes del paro, y, aunque no habrá soluciones, se declarará de nuevo una inestable tregua que mantendrá las causas de la protesta y la aplazará otra vez, hasta el próximo conflicto.

Tanta polarización produce graves efectos colaterales: los agricultores que se recuperaban un poco con el resultado de buenos precios, pese a la baja productividad, son los principales perdedores de esta situación y, en consecuencia, los consumidores.

Las empresas agroindustriales no logran tener los insumos necesarios, no se cubren las necesidades de combustibles o medicamentos. Los costos acumulados de los conflictos son mayores que los que se derivarían de posibles acuerdos.

Una buena negociación nunca se produce cuando todo se reduce a ganadores o perdedores. Solamente se logra cuando cada una de las partes sale ‘igualmente insatisfecha’. Aunque no lo crean, hay un punto medio que hacia el futuro sienta las bases para construir en paz.

Nadie puede negar las dificultades, pero, por graves que estas sean, siempre existen soluciones. Los medios de comunicación no pueden ni deben seguir apagando los incendios con gasolina, sin contribuir a entender los problemas y a la búsqueda de soluciones.

La respuesta no puede ser el absurdo que nos recuerda a Pombo en Simón el Bobito: “Vió un montón de tierra que estorbaba el paso, y unos preguntaban: “¿qué haremos aquí? ¡Bobos! dijo el niño, resolviendo el caso; que abran un gran hoyo y la echen allí”. ¿Será absurdo pedir algo de cordura?

Germán Umaña Mendoza
Profesor universitario
germanumana201@hotmail.com

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