Germán Umaña Mendoza

Entender el pragmatismo

Germán Umaña Mendoza
POR:
Germán Umaña Mendoza
enero 23 de 2014
2014-01-23 01:30 a.m.
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Decía Maquiavelo que la política “es el arte de lo posible”. Al contrario de lo que muchos afirman, promovía la fortaleza institucional y jurídica.

Eso de que el ‘fin justificaba los medios’ solo se aplicaba a El Príncipe, era el arte de gobernar.

Para él eran la inmunidad y la impunidad si sus decisiones respondían (¿a juicio de quién?) a las necesidades de la sociedad que dirigía.

Y, es que en Colombia pocos gobernantes han aplicado con éxito esos postulados. En el pasado, Virgilio Barco, en primer término, pragmático, mientras pudo y, en la actualidad, Juan Manuel Santos.

Basta leer las extensas entrevistas concedidas por el actual mandatario a diferentes medios de comunicación del viejo continente.

Para él, la alianza entre movimientos o partidos de ideologías ‘variopintas’ ha significado acuerdos para sacar adelante ciertos temas de la agenda política que se consideran esenciales para preparar las condiciones de un desarrollo de los posibles acuerdos de paz.

Por ejemplo, esa coalición aprobó leyes que parecían imposibles en un gobierno dominado por la ultraderecha: las de restitución y legalización de tierras y tratamiento a las víctimas de la violencia.

Claro está que los resultados de su aplicación están por verse.

Es verdad. Sin embargo, y, de otra parte, también se suscriben otras leyes como la del fuero para los militares y el marco para la paz, las cuales son duramente criticadas por organismos internacionales defensores de los derechos humanos.

Desde el punto de vista económico, mantiene en lo fundamental su agenda internacional, profundizando en los tratados de libre comercio, las prebendas a los más poderosos y a los inversionistas nacionales y extranjeros.

No obstante, es honesto mencionar que en ciertos sectores se han manejado los subsidios de forma que redistribuye de una manera más amplia y, tímidamente, se aplican medidas que protegen el medio ambiente, que controlan la competencia desleal y se combate el lavado de activos y el contrabando.

En lo social, el déficit continúa en temas determinantes como la salud, las pensiones, la educación, aunque se producen aparentemente avances en la disminución de las tasas de desempleo, estrategia que se basa en la generación de empleo no calificado, en obras de infraestructura y vivienda.

La ciencia, la tecnología y la innovación, ni ‘fu ni fa’. Y, hay que decirlo, los temas no resueltos no son menores, y de no solucionarse continuarán ahondado el descontento ciudadano y la desigualdad.

En síntesis, lo pragmático es la norma, el Presidente se distancia de los extremos de la derecha o de la izquierda.

Continúa con algunos cambios menores en la política económica e internacional, obtiene logros en lo político y en el proceso de paz, apela a subsidios con tufillo populista. Hay logros y frustraciones.

Sin embargo, para El Príncipe, gobernar es el arte de lo posible, y en ese marco, según él, “el fin justifica los medios”.

Germán Umaña M.

Decano de Economía de la Universidad Central

germanumana201@hotmail.com

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