Germán Umaña Mendoza

Fusibilidad

Germán Umaña Mendoza
POR:
Germán Umaña Mendoza
septiembre 05 de 2013
2013-09-05 01:17 a.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/05/56b4b9015f86f.png

Fusibilidad: ‘propiedad que tienen muchos cuerpos de pasar del estado sólido al líquido por la acción del calor’.

Por extensión a la política, los cuerpos fusibles son los altos funcionarios del Ejecutivo, de libre nombramiento y remoción, incluidos los ministros, viceministros, asesores, jefes de departamento, etc. Todo lo demás permanece igual.

Esos empleados públicos son los que se encuentran en el centro de la tormenta y el Presidente ejercerá su función de soldador, y muchos de ellos pasarán de ser sólidos burócratas a líquidos desempleados.

No existe la fusibilidad en el Congreso Nacional, salvo situaciones excepcionales; es, en la práctica, imposible revocarlos o fundirlos. Los parlamentarios son sólidos, aunque en su mayoría de mala calidad.

Tampoco en las altas cortes. Una vez elegidos los magistrados, no son reemplazables ni sustituibles. Cuando no están completos sus miembros, parece no importarle a nadie, al fin y al cabo son solamente los garantes de la justicia y del cumplimiento de la Constitución y las leyes.

Los organismos de control tienen como privilegio ser todopoderosos; eso sí, si tienen buenas relaciones con sus jueces naturales.

Por ejemplo, el procurador investiga a quienes lo eligen e interviene en el nombramiento de los jueces que lo podrían investigar. Hasta mayoría tiene su otro juez y apoyo, que es la derecha más recalcitrante de la Iglesia Católica. En ese caso, el poder es un mandato divino, lo que en una sociedad pacata y conservadora parece casi que indiscutible.

Otra institución que no tiene fusibilidad es la junta directiva del Banco de la República. Una vez se nombran sus integrantes no los saca ni Mandrake, y la responsabilidad sobre sus decisiones es, en la práctica, inexistente. Ni control social, ni político.

Entonces, en el Estado hay funcionarios fusibles y otros que no los funde casi nada: son sólidos aunque sean incompetentes.

Cuando se produce un pequeño corto circuito en el sistema eléctrico se cambian los fusibles (es simplemente una coyuntura), pero cuando este se quema o funde los fusibles se convierten en irrelevantes (el problema es de estructura). En ese caso, lo que está en riesgo es el sistema: o se le hace una cirugía mayor o se reemplaza.

Y es que lo que se encuentra en crisis es nuestro sistema democrático, el cual requiere una cirugía mayor.

Los movimientos sociales tienen la responsabilidad de no bajar la guardia.

Tienen la oportunidad casi simultánea de refrendar un posible acuerdo de paz y de cualificar sus representantes en el Congreso, incluso al Presidente. De fortalecer su control social sobre las decisiones de las altas cortes, las económicas y las de las instituciones de control.

No deberían dejarse engañar por los cambios de funcionarios, y convertir un hecho histórico en un simple fusible. No pasen de sólidos a gaseosos. Eso es lo que quieren los violentos: desde cualquier orilla.

Germán Umaña M.

Decano de Economía de la Universidad Central

germanumana201@hotmail.com

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado