Germán Umaña Mendoza

Guerra y paz

Germán Umaña Mendoza
POR:
Germán Umaña Mendoza
febrero 20 de 2014
2014-02-20 03:32 a.m.
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El Banco Mundial mide los gastos militares como porcentaje del Producto Interno Bruto. Para Colombia, en el año 2013 alcanza el 3,3 por ciento y el 18,4 por ciento como porcentaje del gasto del Gobierno Central.

Sin embargo, “esta definición no puede aplicarse a todos los países, ya que eso requeriría mucha más información detallada que la disponible en los presupuestos militares y las partidas de gasto militar fuera del presupuesto. (Por ejemplo, los presupuestos militares podrían abarcar o no la Defensa Civil, los reservistas y las fuerzas auxiliares, fuerzas policiales y paramilitares, fuerzas de propósito dual tales como la policía militar y la civil, donaciones militares en especie, pensiones para el personal militar, y contribuciones a la seguridad social pagados por un sector del Gobierno a otro”), Banco Mundial.

Mucho me temo que si se aplicaran las partidas descritas en el párrafo anterior y se contabilizaran partidas incluidas, por ejemplo, en los ‘gastos reservados’, la participación en el PIB del gasto militar aumentaría.

Es fácil, entonces, concluir que los intereses para la guerra son inmensos. Son muchos los que se verían perjudicados si esta termina. Los escándalos de corrupción que se denuncian en la actualidad ni son nuevos ni sorprenden. Aunque por su naturaleza son considerados confidenciales, han sido vox populi en el país. Lo saben con certeza, por ejemplo, las empresas que participan en las licitaciones o a los que se les adjudican los contratos directamente.

Bastaría con tener acceso a los precios por producto en las licitaciones de equipamiento militar (uniformes, calzado, avituallamiento) o de la compra de equipos, y compararlos internacionalmente.

Seguramente, nos encontraríamos sin sorpresa con unas diferencias abismales entre los precios de mercado y los de compra en las Fuerzas Militares. ¡Dennos los datos y haremos la investigación. Mentiras mías, me podría más el miedo que encontrar la verdad!

Si encontramos a los corruptos, el porcentaje de beneficiarios no alcanzaría nada más allá del O.0001… por ciento del total del personal de las fuerzas armadas. No es cuestión de estigmatizar a las Fuerzas Militares. Sin embargo, ¡qué poder tiene ese ínfimo porcentaje! Asustan al Estado, a los gobernantes, a los medios de comunicación, a la población en general. Son los ‘perros de la guerra’. Tienen, nadie lo dude, el poder de intimidar. Son verdaderos enemigos de la paz.

El Gobierno Nacional ha tomado decisiones con respecto al cambio de la cúpula militar. Salen generales, ya sea por agredir a quienes los investigan (‘falsos positivos’) o por haber cohonestado por acción u omisión la corrupción en la contratación que por fin ha salido a la luz pública.

Que no nos vengan con el cuento de que eso desmoralizará a las tropas. Los integrantes honestos de las Fuerzas Militares, que son los más, deberían estar felices de que no los identifiquen con el carrusel de la corrupción o de los ‘falsos positivos’.

Germán Umaña Mendoza

Decano Universidad Central

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