Germán Umaña Mendoza
columnista

Inflación a la baja e intereses altos ¿Hasta cuándo?

Lo que sí es claro es que los precios de los productos agropecuarios están bajando de forma dramática.

Germán Umaña Mendoza
Opinión
POR:
Germán Umaña Mendoza
septiembre 21 de 2016
2016-09-21 07:28 p.m.
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La tendencia durante el segundo trimestre es la baja de la inflación. Mientras tanto, la junta directiva del Banco de la República mantendrá la tasa de interés en los niveles actuales, y esperará hasta, a propósito ¿hasta cuándo? y ¿por qué?

Es objetivo afirmar que los mayores costos de los productos importados ya se incorporaron en los precios al consumidor, y no bajarán representativamente en el inmediato futuro, pese a que la devaluación del peso completó su ciclo ascendente. Los demás precios de los bienes y servicios que tienen un alto componente de materias primas nacionales, sufren las consecuencias de una evidente contracción en la demanda por la pérdida de poder adquisitivo de la población, los límites en el endeudamiento y la capacidad de pago.

Los denominados ‘precios públicos’ en servicios esenciales, se incrementaron para lo que resta del año, y la posible reforma tributaria que se aprobará en el último trimestre tendrá efectos en el 2017. Lo que sí es claro es que los precios de los productos agropecuarios están bajando de forma dramática. La bonanza en los ingresos del sector fue aprovechada por unos pocos en razón a que las áreas sembradas fueron menores, la producción y la productividad baja y la mayoría perdieron sus cosechas por efectos del fenómeno del niño y los altos precios de los insumos.

En la última parte del año aumentará la producción, bajarán los precios, y para la mayoría de los productores los ingresos ni siquiera servirán para recuperar los costos. El gobierno y los consumidores estarán felices, los pequeños y medianos productores de alimentos sufrirán como es habitual los efectos de este comportamiento.

Si no me creen, pregúnteles a los cultivadores de tomate, cebolla, frutas, papa y, en general, todos los perecederos. Claro, es cuando más necesitan créditos en condiciones justas, y, por supuesto, se encuentran con altas tasas de interés y que los bancos que, hasta hace poco, nadaban en liquidez y prestaban irresponsablemente, restringirán el acceso a los recursos. Crecerá la utilización de los préstamos ‘gota a gota’ en el campo y recurrirán, cada vez más, al crédito informal, con intereses de usura y al ‘empeño’ del producido de sus cosechas e incluso de sus propiedades.

Pero es que, además, los campesinos, por ejemplo, de Cauca, Nariño, Boyacá y Cundinamarca, los mayores oferentes de alimentos, no son en su mayoría propietarios, sino poseedores (muchos, por siglos) o arrendatarios y, los programas de formalización han sido un fracaso estruendoso. Ojalá, releyéramos el Cristo de espaldas de Caballero Calderón. Desde entonces, se encuentra grabada en piedra la tragedia.
Y, aún hay quienes cuestionan lo suscrito en el punto 1 del acuerdo de paz sobre el desarrollo sostenible del sector agropecuario, eso sin hablar de los efectos del contrabando, lavado de activos y abuso en la posición dominante del mercado del oligopolio de agroquímicos. ¿Hasta cuándo?

Germán Umaña Mendoza
Profesor universitario
germanumana201@hotmail.com

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