Germán Umaña Mendoza

El juego asimétrico del comercio

Germán Umaña Mendoza
POR:
Germán Umaña Mendoza
septiembre 12 de 2013
2013-09-12 02:38 a.m.
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Durante las últimas semanas y como producto de la situación de inestabilidad y protestas sociales, se han escuchado muchas voces que atacan o defienden con ferocidad los mal denominados ‘tratados de libre comercio’.

Todo se simplifica hasta niveles absurdos, y se pretende establecer dos bandos entre los que atacan o quienes defienden el libre comercio.

Lo indispensable es mantener la internacionalización y la inserción sostenible en la mundialización. Y, es en lo anterior donde se encuentra lo fundamental, puesto que en muchos aspectos los acuerdos con Estados Unidos y la Unión Europea, no son precisamente libres y crean profundas asimetrías derivadas de fallas de mercado.

Es que lo que existe es un ‘juego asimétrico en el comercio’. Fíjense ustedes, cuando se trata de los riesgos evidentes para el sector agropecuario y un porcentaje importante de su producción, no se habla simplemente de comercio, sino de las condiciones de competencia.

Las preguntas que se hacen los campesinos son obvias: ¿por qué tenemos que competir con productos subsidiados por esos países y que, por lo tanto, entran directamente al mercado colombiano con precios bajos y distorsionados? ¿Debemos pagar en exceso por los insumos agroquímicos a las multinacionales y sus socios colombianos, en donde se combinan, por lo menos, dos condiciones que afectan el libre comercio, como son: el poder de mercado que permite obtener beneficios monopólicos y la inercia de las redes de comercialización y los beneficios excesivos para los que controlan la venta de insumos?

¿Por qué existen tantas distorsiones en materia de propiedad intelectual y a cuento de qué se priorizan las producciones de los inversionistas extranjeros blindándolos contra las leyes nacionales y la lógica misma del mercado, a nombre de una seguridad y confianza inversionista, que los protege para continuar ejerciendo sus prácticas anticompetitivas y hasta depredatorias, como es el caso de la explotación de los recursos mineros?

La Corte Constitucional en el día de hoy decidió lo evidente. En nuestra democracia los impuestos no los establece el Ejecutivo, sino el Congreso, y los ministros de turno no pueden establecer los precios de los combustibles. ¿Definirá, por fin, el Legislativo una fórmula que nos permita acceder a esos insumos a precios internacionales racionales y de mercado?

Lo grave es haber permitido, desde la apertura de los noventa, que se profundizaran las asimetrías y las imperfecciones derivadas de subsidios y competencia desleal en el agro. Los tratados suscritos con Estados Unidos y la Unión Europea, hacen supranacionales e intocables esas normas que atentan contra la libertad del comercio. Deben ser renegociados. Si eso no ocurre, eliminan la posibilidad de un gran acuerdo para el desarrollo rural, tal y como lo plantea el Presidente.

Eso lo entenderían hasta los negociadores norteamericanos y europeos, ¿Por qué no, los colombianos?

Germán Umaña M

Decano de Economía de la Universidad Central

germanumana201@hotmail.com

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