Más ruido que nueces, columna 13 de enero de 2017 | Opinión | Portafolio
Germán Umaña Mendoza
columnista

Más ruido que nueces

Si en el Nafta o el TCLAN se regresa a la protección arancelaria, en ciertos sectores no habrá posibilidad de retaliaciones por parte de México.

Germán Umaña Mendoza
POR:
Germán Umaña Mendoza
enero 12 de 2017
2017-01-12 10:38 p.m.
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¿Se da apertura a una nueva etapa en el mundo a la política comercial y de inversiones con el advenimiento de la era Trump? “Mucho ruido y pocas nueces”.

En el marco multilateral de la OMC, las negociaciones se encuentran en crisis y nadie espera que en el corto y mediano plazo mejoren las expectativas. Por su parte, en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde) lo único que realmente les importa a sus principales socios –Estados Unidos, Japón y los países más poderosos de la Unión Europea– es que se consoliden los tratados de protección de sus inversiones, con la ‘cuasi absoluta’ seguridad jurídica que se manifiesta en las decisiones de los tribunales de arbitramento internacionales y notablemente en el Ciadi.

En lo ambiental, EE. UU. no se ha comprometido en ningún tratado o acuerdo vinculante. El señor Trump y su gobierno pueden hacer lo que les venga en gana y lo harán. El Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP) no será ratificado durante esta presidencia y se quedó sin su más importante socio. Entró en hibernación.

Pero, eso sí, lo que se encuentra en plena vigencia son los tratados de protección de inversiones bilaterales, mal conocidos como de libre comercio. Y aunque ustedes no lo crean, las cosas son aún más fáciles para el gobierno norteamericano. Simplemente se debe conocer el texto de los acuerdos suscritos y a partir de allí es fácil observar que la seguridad jurídica para la libre circulación de mercancías es débil, por no decir inexistente, y los mecanismos de retaliación son ridículos.

Si en el Nafta o el TCLAN se regresa a la protección arancelaria, en ciertos sectores no habrá posibilidad de tomar retaliaciones por parte de México en otros componentes del acuerdo, como inversiones en bienes, servicios o propiedad intelectual. De eso se cuidaron los negociadores norteamericanos, y yo, que soy ingenuo y no quiero ser malpensado, creo sinceramente que sus homólogos mexicanos no se dieron cuenta.
El acuerdo firmado por Colombia con EE. UU. no solo es similar, sino, inclusive, aún más permisivo y favorable para los norteamericanos.

Entendámonos por favor. Sí es posible proteger en el marco legal bilateral a los productores de Estados Unidos a un bajo costo, sin que esto afecte jurídicamente lo suscrito en materia de inversiones o de propiedad intelectual.

Que Trump no entiende con claridad lo que dice y anuncia puede ser verdad. Pero para eso tiene asesores que provienen del sector privado y de las multinacionales. Son todos ‘reyes Midas’ que siempre se han beneficiado de lo negociado internacionalmente. Lo que se proponen ahora es un juego de cara y sello, donde “con cara ganan ellos y con sello perdemos nosotros”. Sin embargo, existe la posibilidad de denunciar los acuerdos de protección de inversiones y salir de la ‘trampa del bilateralismo’.

Me encantaría ver la cara de desconcierto de Trump y sus asesores si eso ocurriese. Pero eso es pensar con el deseo.

Germán Umaña M.
Profesor Universitario

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