Germán Umaña Mendoza

Mejor reflexionar que repetir

Germán Umaña Mendoza
POR:
Germán Umaña Mendoza
mayo 29 de 2014
2014-05-29 03:56 a.m.
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Escuchar las propuestas para la educación de los candidatos a la presidencia es, en ocasiones, desconcertante. Parecería que el acceso a la formación de alto nivel: universitaria, maestrías y doctorado, debería ser exclusiva de algunos privilegiados.

Cuando desde lo público se habla de la educación, se esperarían planteamientos sobre las respuestas a las necesidades para contribuir al desarrollo de la nación. No nos engañemos, las verdaderas carencias se encuentran en el desarrollo científico, humanístico y de las ingenierías. Es decir, lo que se encuentra ausente, en gran medida, es una formación integral que permita pensar sobre los reales problemas de la sociedad en su conjunto, crear y desarrollar la capacidad de proponer soluciones adecuadas al colectivo.

Al contrario, en las propuestas para la presidencia, especialmente la del Centro Democrático, se plasma casi que únicamente en promover la educación para el trabajo e, incluso, priorizar la formación técnica, ni siquiera la tecnológica, utilizando la formación por ciclos propedéuticos, con el objeto de generar mecanismos de acceso automático a mayores niveles de formación.

Para ellos, lo fundamental es aumentar la cobertura e incentivar la formación para el hacer y no para el pensar. Hay que masificar la educación sin tener en cuenta la calidad y, menos aún, las necesidades del desarrollo nacional.

La educación es en esencia un derecho fundamental y un bien público, y es en esos aspectos en los que se enmarca la posible política a seguir. Sin matices, la calidad y la cobertura deben ir juntas. Los países que han demostrado mayores logros en el desarrollo sostenible, son aquellos que le han apostado a la promoción de ese círculo virtuoso de la educación científica, humanística y de la ingeniería. Los perdedores son los que abandonan los preceptos descritos y priorizan únicamente la formación en profesiones liberales o en aspectos puramente técnicos. Los que que promueven la educación que enseña a pensar, pueden resolver cualquier problema y aprender las diferentes técnicas.

A los simples técnicos, sin otro tipo de formación, les derogan los conocimientos por decreto cada vez que se producen los desarrollos de la tecnología o la ciencia. Los educan como si fuesen exclusivamente un servicio, una mercancía, de una sociedad consumista que les niega las oportunidades de crecer.

Priorizar con propuestas simplistas la ‘educación para el trabajo’, sin un análisis profundo de las necesidades reales del país y de su sostenibilidad, es, por lo menos, ingenuo, para no decir excluyente. La prioridad propuesta que dirige los recursos públicos simplemente a una orientación para el trabajo, enseña a los más a hacer, no a pensar, y eso los limita y los convierte en ignorantes en todo lo demás. Los hace manipulables, seguidores y no creadores, ni propositivos.

Bien decía el Libertador “un pueblo ignorante es instrumento ciego de su propia destrucción”, y, por eso, vemos tantos que repiten sin pensar y que poco les interesa el colectivo.

Germán Umaña M.

Decano de Economía, Universidad Central

germanumana201@hotmail.com

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