Germán Umaña Mendoza
columnista

‘Miente, que algo quedará’

Lo que saben, en lo más íntimo, es que la historia no los absolverá y al final se conocerá la verdad.

Germán Umaña Mendoza
POR:
Germán Umaña Mendoza
abril 19 de 2017
2017-04-19 07:47 p.m.
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“Miente, miente, miente que algo quedará, cuanto más grande sea una mentira más gente la creerá”. Joseph Goebbels. Los tiempos que se viven parecen, en muchos casos, confirmar la veracidad de tan perversa afirmación. Para la muestra no uno, sino varios botones:

Cuántas mentiras se encuentran detrás del bombardeo ordenado por el señor Trump a la base militar en Siria: todos estaban enterados del día y la hora, salieron los rusos, los sirios y las únicas víctimas mortales fueron producto de la aparente mala puntería de los operadores norteamericanos. Se habla de las armas químicas utilizadas por el régimen Sirio y se justifica el ataque. Lo mismo se dijo para desencadenar el ataque a Irak, y con posterioridad se demostró que era una gran mentira. ¿Se repite la historia para desviar la atención de la injerencia del gobierno ruso en la campaña presidencial norteamericana?

Y, qué decir de las mentiras que se tejen a partir de las torturas que, infortunadamente, se ejercen desde los cuarteles y los cuerpos de seguridad de los Estados, con métodos terribles de asfixia inducida, choques eléctricos, tortura psicológica, etc., y que nos recuerdan las terribles épocas de la aplicación del ‘Estatuto de Seguridad’, las torturas en el Cantón Norte y tantas otras cosas más. Burdos montajes que, en muchos casos, son aceptados por poderes judiciales cooptados o temerosos.

Y, cuán mentirosos pueden ser aquellos personajes que, desde sus refugios de oro en el exterior, sustituyen la democracia y los gobiernos para difundir su ‘verdad’ con encuentros ‘semicasuales’, paseándose por los pasillos de la Corte (¿cortesanos?) con la esperanza, que en ocasiones se les da, de tener acceso al emperador, con la ilusión de que defina el destino de sus olvidadas patrias y les permita el regreso a las lucrativas guerras.

Se insiste desde el ejecutivo norteamericano en el proteccionismo más burdo. Como toda regla tiene su excepción, quien la viola es la encantadora Ivanka Trump, hija del Presidente, que logra nuevas franquicias para producir en China, con mano de obra barata de ese país y capital estadounidense: buy American, pero, eso sí, productos chinos con marca Ivanka. Otra farsa, otra mentira.

Se crea una Justicia Especial para la Paz. Se cambia lo punitivo por la verdad. Es duro aceptarlo, pero la reconciliación nacional y un mejor futuro de las nuevas generaciones lo ameritan. Lo que no es aceptable es que los que más atacan los acuerdos de paz, se sientan con el derecho a la impunidad y a usar estos tribunales para seguir mintiéndole a la sociedad y a las víctimas.

Y, es que todo ese sartal de farsas tienen un denominador común: populismos dirigidos por megalómanos, que aprenden a manejar los temores colectivos, a inventarse enemigos externos e internos para desatar histerias colectivas, odios, xenofobias; creadores de subsidios sin financiación en la realidad económica, endeudando los países y las futuras generaciones, sin ningún pudor. “Entre más grande sea la mentira más la creen”, dicen ellos. Lo que saben, en lo más íntimo, es que la historia no los absolverá y al final se conocerá la verdad.

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