Germán Umaña Mendoza

Nuestra tragedia Griega

Germán Umaña Mendoza
Opinión
POR:
Germán Umaña Mendoza
julio 23 de 2015
2015-07-23 03:23 a.m.
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Lo ocurrido en Grecia es un claro ejemplo de cómo se ha deteriorado la democracia en las economías occidentales, la que ha sido substituida por una tecnocracia todopoderosa al servicio de los intereses de los más desarrollados y sus multinacionales. Los resultados del referendo realizado fueron claros en el rechazo a las medidas de ajuste estructural planteadas por las instituciones de la Unión Europea (encabezadas por el Gobierno alemán) y el Fondo Monetario Internacional.

Se esperaba que la reacción de Europa fuera la de retirar a Grecia del euro o, en su defecto, iniciar una nueva negociación que implicase una flexibilización de las condiciones exigidas con antelación al referendo. Pero no. Contra toda expectativa, se obligó la renuncia al Gobierno del Ministro de Economía, y el Presidente elegido democráticamente desconoció la voz del pueblo y aceptó todo tipo de condicionalidades, demostrando no solamente una infinita falta de criterio,sino un desprecio absoluto por sus electores.

Pero, ¿cuál es la enseñanza de lo ocurrido? Es indudable que el poder de las multinacionales financieras se ha convertido en el eje de las decisiones de las instituciones multilaterales. Los grados de libertad para cambiar el rumbo de las políticas económicas son cada día menores en los países en desarrollo, y ‘poderoso caballero: don dinero’, orienta las decisiones de una, cada vez más, debilitada democracia.

Mientras tanto, el pueblo griego y su sistema de derechos sociales deberán pagar los platos rotos. El sistema financiero (especialmente el alemán), gran ganador de las épocas del despilfarro, no tendrá que aportar un centavo de sus excesivas ganancias, al contrario, los intereses hacia el futuro serán aún más onerosos. La privatización de los activos de los griegos irán directamente a las arcas de los acreedores y ni un euro a la satisfacción de necesidades de la coyuntura.

Asusta, por decir lo menos, el aumento en la deuda externa de los países latinoamericanos, del déficit de cuenta corriente, de la salida de capitales de portafolio y la disminución de la inversión extranjera, con graves riesgos en el corto plazo para la estabilidad de su balanza de pagos.

Los límites autoimpuestos por la denominada ‘regla fiscal’ y en la política monetaria por las autonomías de los bancos centrales, presionados por el FMI, Estados Unidos y las empresas multinacionales, cambiarán el balance a favor de los intereses de la propiedad y de los capitales, en relación con los sociales. Todo ello, apoyado por la caída de los precios del petróleo, el incremento de la devaluación de las monedas, de las tasas de interés; la disminución del Producto Interno Bruto y el aumento de las tasas de desempleo.

La tragedia Griega debilitó cualquier toma conjunta de posiciones por parte de los países en desarrollo, que exigiera a los ganadores y a las multinacionales que se constituyeran en parte del rescate de la economía mundial. Que paguen los que menos tienen, no los que acumularon de manera injusta.

Germán Umaña M.

Profesor universitario

germanumana201@hotmail.com

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