Germán Umaña Mendoza

El nuevo imperialismo nos desplaza

Germán Umaña Mendoza
Opinión
POR:
Germán Umaña Mendoza
junio 04 de 2015
2015-06-04 03:59 a.m.
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“La evidencia es el criterio de la certeza”, decía mi profesor de filosofía citando a Balmes, en quinto de bachillerato. Después estudié ingeniería y sobre todo, economía, y me enteré de que podría no ser cierto y si, definitivamente era verdad, siempre había una salida para lograr confundir a los demás.

Evidencia: los precios del petróleo bajaron a más de la mitad en el 2015, de lo que fue su comportamiento en el 2014. Bueno para los importadores de commodities (Europa, China, India, Centroamérica), neutro para los Estados Unidos, malo para Suramérica, en general, y para México.

Evidencia: disminuyen en el mundo los flujos de inversión extranjera directa, especialmente hacia los países en desarrollo. En el segundo semestre aumentarán las tasas de interés en Estados Unidos: migrarán los capitales de portafolio hacia ese país. No será la cuenta de capitales la que financie los déficit en cuenta corriente. Aumentarán los intereses para el endeudamiento externo en el mediano y largo plazo.

Evidencia: los países con déficit de cuenta corriente tendrán que buscar recursos externos diferentes a la inversión extranjera. Dos ejemplos: Colombia es uno de ellos. Puede endeudarse más, pero con intereses más altos. Las reservas internacionales son en la práctica intocables. Venezuela no tiene déficit en cuenta corriente, pero tiene que conseguir recursos para financiar el consumo interno y solucionar la crisis de escasez de divisas en relación con sus necesidades.

¿Quién tiene los recursos para prestar? La banca privada internacional, que ante las crisis macroeconómicas se vuelve prudente y solo otorga recursos a los países avalados por el FMI que juiciosamente cumplan con la condicionalidad macroeconómica y los ajustes pertinentes. ¿Quién más? China, que nada en reservas en dólares.

A los que no reciben y cumplen al pie de la letra las recomendaciones del FMI no les prestan. Tampoco a aquellos que han perdido demandas en la Ciadi y no han pagado. Reciben, entonces, inversiones y préstamos de China, claro está, con la correspondiente condicionalidad.

Esos países pagan o con sus exportaciones de petróleo o importando bienes y servicios chinos, con contratos draconianos, llave en mano y hasta cocineros chinos se traen a los países, en muchas ocasiones sin ni siquiera cumplir con los mínimos estándares laborales en los países receptores. Trueque, compensación, contratos llave en mano y obligatoriedad de importar productos chinos.

Pero ¿qué importaciones sustituyen? Simple, las nuestras, disminuye el flujo de productos con valor agregado de nuestros países y aumentan los del gigante asiático. Latinoamérica se pinta de amarillo. El régimen comunista de China, enseñándoles a los capitalistas a hacer capitalismo. Es la nueva colonización y el nuevo imperialismo.

No es un cuento chino. Es nuevamente la evidencia como el criterio de la certeza. Si no me creen, miren las estadísticas y, si no las consideran confiables, compren productos del gigante asiático.

Germán Umaña Mendoza

Profesor universitario

germanumana201@hotmail.co

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