Germán Umaña Mendoza

El paro camionero

Germán Umaña Mendoza
Opinión
POR:
Germán Umaña Mendoza
marzo 19 de 2015
2015-03-19 02:43 a.m.
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Siempre será difícil entender que cuando aumenta las cotizaciones del petróleo los precios de los combustibles (acpm o gasolina), estos se incrementan proporcional y automáticamente y, en caso contrario, no bajan en la misma medida. En realidad, lo que maneja el Gobierno Nacional es un valor fijo de impuestos y no un porcentaje sobre los precios, lo que, en sana lógica, debería ser legislado por el Congreso de la República, único encargado constitucionalmente de establecerlos.

Tal vez el argumento anterior es el más importante para justificar el paro que adelantan algunos de los gremios del transporte de carga. Sin embargo, aspectos como los del excesivo cobro en los peajes, la tabla de fletes, el aumento en los costos de importación de autopartes y, en general, el mantenimiento de los vehículos, también influyen en el malestar que se ha generado.

Ojalá las negociaciones que hoy se reanudan conduzcan a solucionar, de forma estructural, un problema profundo y de gran magnitud que está perjudicando de manera grave a otros sectores de la economía.

La primera consecuencia es que los costos de transporte para el sector agropecuario y, especialmente, los alimentos de primera necesidad aumentarán, lo que se suma al hecho de que los costos de producción de los insumos y las materias primas importadas (fertilizantes y fungicidas) se dispararon y, adicionalmente, se incrementaron los precios de los productos alimenticios importados, lo cual generará necesariamente una mayor inflación y desabastecimiento, que ya se siente en los mercados.

En sectores de la industria importadora de bienes de capital o de consumo durable, los precios crecerán por la devaluación y se restringirá la demanda, especialmente en el sector automotor, así como en las industrias, cuyo consumo intermedio es importado. Habrá sustitución de importaciones, pero la debilitada industria nacional pocas oportunidades tiene de responder con mayor productividad y producción, por lo que también podría haber una tendencia al encarecimiento de los precios.

Otros sectores, además del transporte, anuncian paros y buscan reivindicaciones. Lástima, el ‘palo no está para cucharas’ y la actitud de los encargados de la política económica poco contribuye a la solución. Si se sincera la situación, habrá que apelar a compromisos con toda la sociedad para enfrentar los problemas que hoy nos aquejan.

Las demandas sectoriales pueden ser todo lo justificables que se quieran, pero paros como el del transporte son incluso más costosos que las soluciones. Solamente contribuyen a agravar la problemática. No deberíamos ser tan miopes. Subordinar los intereses de la sociedad y anteponer los de algunos grupos económicos o de presión no es otra cosa que ir al despeñadero.

Ahora se pagan los errores del pasado, pero es el momento de generar los cambios necesarios en las políticas económicas y sociales. No seamos tan soberbios. Generar el ‘caos’ en una situación compleja nacional e internacionalmente es, desafortunadamente, hacerle el juego a la violencia.

Germán Umaña M.

Decano de Economía, Universidad Central

germanumana201@hotmail.com

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