Germán Umaña Mendoza

Paz, guerra y elecciones

Germán Umaña Mendoza
Opinión
POR:
Germán Umaña Mendoza
julio 09 de 2015
2015-07-09 05:09 a.m.
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Es indudable, la negociación con las Farc ha entrado a su etapa final. El pronóstico es reservado: atentados, desde todo punto de vista reprochables, contra la infraestructura y el medioambiente, intensificación de las acciones de las fuerzas armadas colombianas, dudas sobre la unidad de mando en el grupo insurgente. Los grupos de ultraderecha de la sociedad civil, los militares en retiro y el Centro Democrático profundizando sus ataques al proceso, y, finalmente, los perros de la guerra (vendedores de armas, Bacrim, sicarios, etcétera), soñando con la continuación de su lucrativa guerra.

Mientras tanto, la mayoría de los colombianos, entre los cuales me incluyo, desconcertados. Los unos, cada vez menos, continuamos esperando que el proceso se concrete, los otros, dirigidos por los medios de comunicación, esperando la continuación del conflicto, eso sí que no los toque. Creen en la derrota militar sin tener en consideración la historia: es difícil, por no decir imposible, derrotar un movimiento que nuevamente adopta la estrategia de la ‘guerra de guerrillas’, lo que conduce a que la confrontación sea eterna, aunque también para ellos es claro que jamás vencerán al Estado. Mientras tanto, se seguirán matando.

En ambos casos, desolación. Si se firma la paz, los últimos e innecesarios muertos serán los más dolorosos. Si no se firma, más de lo mismo: terror, desolación y una sociedad civil en el medio, llorando sus muertos y administrando el miedo.

Lo más indignante es la utilización electorera del proceso de paz. Los partidos políticos deberían desarmar sus espíritus. Plantear sus posiciones sobre el proceso de paz con altura, programáticamente y no mintiendo o magnificando cada hecho que se produce con el fin de aumentar su caudal de votación, apoyados por algunos medios de comunicación al servicio de los intereses de sus propietarios, sin tener para nada en cuenta los de la sociedad. Hay límites morales frente a la manipulación del proceso ¿Por qué no plantear un acuerdo temporal entre ellos hasta que pasen las elecciones? Así demostrarían el interés por el país.

Farc: vuelvan hasta después de elecciones a la tregua unilateral, no atenten contra la infraestructura y el medioambiente.

Gobierno: comprométase a desescalar el conflicto y a hablar sobre el desarme bilateral y, en definitiva, sobre las normas de justicia transicional. No puede haber ni olvido, ni ausencia de reparación a las víctimas del conflicto. La plata para la guerra alcanza, con creces, para financiar la paz.

Procurador y Fiscal, váyanse de retiros espirituales, ojalá juntos, y hagan un voto de silencio temporal hasta después de elecciones. Dios y todos los Santos se lo agradecerán.

Candidatos: hablen de las reales carencias de sus regiones y municipios. Son tantas y el planteamiento de soluciones tan urgente. No jueguen a la guerra, entre otras cosas, porque si no están relacionados con los paras o con la insurgencia, ustedes no serán más que nuevas víctimas.

Germán Umaña Mendoza
Profesor universitario
germanumana201@hotmail.com

 

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