Germán Umaña Mendoza

Pensar en el futuro

Germán Umaña Mendoza
Opinión
POR:
Germán Umaña Mendoza
agosto 28 de 2014
2014-08-28 12:28 a.m.
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Es curioso, reina el optimismo en Colombia por el comportamiento económico y los administradores del Gobierno, casi sin excepción, hablan con propiedad sobre el crecimiento y las bondades de todo lo que ocurre.

Sin embargo, cuando se analizan las cuentas internas, por ejemplo, en materia fiscal se habla de la necesidad de recaudar cerca de 12 billones de pesos más de lo actual, para mantener un cierto equilibrio y no generar mayores déficits. Ello implica dejar permanentes impuestos que se habían prometido desmontar como el cuatro por mil sobre las transacciones financieras y lógicamente hacer efectiva la nueva reforma tributaria que solamente hasta ahora empiezan a sentir las clases medias, por efecto de la obligación a declarar renta y pagar mayores impuestos sobre sus ingresos.

Desafortunadamente, la población en general no se siente comprometida con el gasto del Gobierno y aún cree que los niveles de corrupción no disminuyen y la administración pública es ineficiente. En la política, no confía en sus representantes al Congreso y esta institución alcanza los más altos niveles de desaprobación y, por otra parte, resuelve sus conflictos por fuera del marco de la institucionalidad porque tampoco confía en la rama jurisdiccional.

En las regiones se agudizan los conflictos entre los inversionistas extranjeros y las comunidades. La riqueza de nuestros recursos naturales genera formidables utilidades y, sin embargo, la tasa de retribución para el desarrollo sostenible es ínfima.

En las cuentas externas tenemos déficit cuando se comparan las exportaciones y las importaciones de bienes y servicios, además, una cuenta corriente negativa que para este año alcanzará 5 por ciento del Producto Interno Bruto. La inversión extranjera directa disminuye su participación y lo que crece es el capital de portafolio que migrará, como las golondrinas, ante la primera dificultad en el orden macroeconómico.

Las utilidades del sector financiero aumentan, producto de las increíbles diferencias entre las tasas de captación y de colocación, así como del incremento de los intereses. Pocas actividades productivas pueden competir con esas condiciones.

Sin embargo, poco cuestionamos el modelo económico que se implementó. Será difícil fortalecer un proceso realmente democrático que permita un cambio en la distribución del ingreso y que nos permita salir de la situación de desigualdad, la más alta de América Latina.

Afortunadamente, tenemos la ilusión de un proceso de paz, los triunfos de nuestros deportistas, las ferias y fiestas que recorren el país cada semana con sus folclóricos reinados. Consumimos al debe. Somos expertos en vivir el presente. El futuro para los colombianos es incierto. Si a nosotros nos va bien, poco significa que a la sociedad y al país le vaya mal.

No se siente el desarrollo, aunque sí el crecimiento. ¿Qué pasará cuando se reviertan los indicadores de corto plazo y nos demos cuenta de que el modelo no era sostenible?

Germán Umaña M.
Decano de Economía, U. Central
germanumana201@hotmail.com


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