Germán Umaña Mendoza
columnista

Que todo cambie para…

Se despilfarraron los recursos del Sistema de Regalías, y lo que se recolectará por este concepto en el futuro, se dedicará a financiar las 4G.

Germán Umaña Mendoza
POR:
Germán Umaña Mendoza
junio 28 de 2017
2017-06-28 09:05 p.m.
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Definitivamente, el precio del petróleo no repunta y los ingresos externos e internos afectan tanto la capacidad de importación, como los recursos para responder por las obligaciones externas de abonos de capital e intereses, así como los ingresos al fisco que gira Ecopetrol a la nación. Es verdad, se despilfarró la bonanza y no sentamos las bases para que otras actividades productivas pudiesen sustituir los recursos que se dejaron de percibir: vivimos la ‘enfermedad holandesa’ y, aún en la actualidad, se niega su existencia.
En ese contexto y en perspectiva, es obvio afirmar que fueron graves los errores cometidos por los responsables de la política económica. Sin embargo, ahí siguen y, los que no, simplemente utilizan de manera temporal la ‘puerta giratoria’. La diferencia entre lo público y lo privado se borra de un plumazo.

Es tan importante la crisis en algunos sectores, que los esfuerzos por superar las carencias parecerían ahondar las dificultades, antes que solucionarlas.

Por ejemplo, el doctor Alejandro Gaviria, ministro de Salud, gran reformista, hombre recto, ha experimentado en carne propia tratar de salvar un sistema plagado de intereses de los políticos, los financieros, los mandatarios regionales. Hoy, parecería que el remedio fue peor que la enfermedad y, además, las brechas en equidad se profundizan y son cada vez mayores.

En educación, las soluciones propuestas no muestran nada distinto que la profunda incapacidad de quienes orientaron el devenir de su política. Dicen que la base del desarrollo sostenible es la incorporación constante y permanente del progreso técnico, y, de otra parte, el aumento en el talento y la capacidad de la población educada.

Lo anterior parecería obvio y la inversión social debería orientarse sin ambages en ese sentido. Sin embargo, mejor no. Era más importante implementar programas elitistas, de un arribismo inconmensurable, que fortalecían los ingresos de las universidades privadas; como fue la propuesta de Ser Pilo Paga, cuyos resultados sociales presentan un saldo negativo, favorecen unos pocos y restan recursos a instituciones educativas públicas que han demostrado saber qué hacer con ellos para bien del colectivo y el país.

En progreso técnico se debilitó, aún más, el sistema de ciencia y tecnología. Se despilfarraron los recursos del Sistema de Regalías, y lo que no se gastó, o lo que se recolectará por este concepto en el futuro, se dedicará a financiar las 4G o el populismo. No hay derecho.

Nadie se encuentra en desacuerdo con el proceso de paz. El 27 de junio lo recordarán las futuras generaciones, no las actuales, como el día en que la historia de nuestro país se llenó de esperanza. Eso sí, no me toquen las tierras despojadas, no se haga restitución.
Los pequeños campesinos acabarán con la competitividad del campo. Es necesario defender la inversión a sangre y fuego. Para eso están el creciente poder de los grupos paramilitares financiados por sí se sabe quién.

Y, son solo cuatro de los muchos aspectos que deberían ser analizados. Cuando lo lea reflexione: ¿a quién le importan los odios, las mentiras y las alianzas de los ancianos, viudos de poder y de esperanza?

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