Germán Umaña Mendoza

Reconocer a las víctimas tampoco les gusta

Germán Umaña Mendoza
POR:
Germán Umaña Mendoza
junio 12 de 2014
2014-06-12 12:35 a.m.
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Reconocer a las víctimas es un paso más hacia la paz.

Se necesita ser indolente para pensar que un hecho de tal trascendencia es simplemente una estrategia electoral.

Se avanza en La Habana y hay todavía muchos colombianos que esperan que estos desarrollos se detengan, para reemplazarlos por un proceso dizque sin impunidad.

Pero la lógica nos dice que si se reconoce a las víctimas se acepta que no podrá haber impunidad.

Detesto todas las formas de violencia: las de las Farc y las de los paramilitares, además la económica y la social, la que atenta contra la cultura, la identidad, el policlasismo, la democracia o el librepensamiento.

No soy político ni se me ha dado la gana serlo, aunque cuento con el voto unánime de mi mujer y parte de mis hijos.

Creo firmemente en que hay que dignificar la política y que eso solamente se logra a partir de un propósito nacional de las mayorías.

No entiendo a aquellos que pretenden desconocer los avances en el proceso de paz, ni a aquellos que tratan de convertir a todos los que no piensan como ellos en aliados de las Farc o de los paramilitares.

No me agrada tampoco lo que ocurre en Venezuela, me parece que el socialismo del siglo XXI, es la caricatura de la propuesta de un verdadero cambio en democracia.

No me gusta que Correa se eternice en el poder, aunque debo reconocer que hizo del Ecuador un país con futuro. Me desagrada que el Kirchnerismo haya convertido a la Argentina en su propia hacienda.

Pero, lo anterior no quiere decir que no crea en el principio de autodeterminación de los pueblos, o que no rechace con energía la guerra de baja intensidad que impusieron los norteamericanos para justificar el asesinato de todo aquel que no pensará como ellos y, cómo para imponer su doctrina, formaran a los militares latinoamericanos para imponer dictaduras como las de Pinochet en Chile.

Tampoco las incursiones en países hermanos para dizque combatir el terrorismo.

No acepto las intervenciones unilaterales de ningún tipo, ni los vetos de Estados Unidos, país que se cree con el derecho de certificar a todos, inclusive en derechos humanos, (los pájaros tirándole a las escopetas) como si no existieran las Naciones Unidas.

Más allá de los que verdaderamente quieren la guerra: los vendedores de armas, los que reciben las comisiones, los que se encuentran cegados por el odio, los que toman la justicia por su mano, los que expulsaron y se apropiaron de las tierras de los campesinos, los que cometen delitos de lesa humanidad, se encuentra la mayoría del pueblo colombiano que merece vivir en un país sin llamas.

El orden de los factores sí altera el producto: primero la paz con todas sus imperfecciones, para continuar el combate contra todas las formas de violencia.

Germán Umaña

Decano de Economía

Universidad Central

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