Germán Umaña Mendoza
columnista

Retos económicos IV

Uno de los principales elementos del debate sobre el desarrollo económico es si el Estado y sus instituciones deben intervenir y promover el desarrollo productivo.

Germán Umaña Mendoza
POR:
Germán Umaña Mendoza
diciembre 06 de 2017
2017-12-06 08:29 p.m.
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Uno de los principales elementos del debate sobre el desarrollo económico es si el Estado y sus instituciones deben intervenir y promover el desarrollo productivo de bienes y servicios. La verdad, en el mundo reviven las políticas productivas que conducen al fortalecimiento de la estructura competitiva de un país o una región.

Los recursos que administran los gobiernos pueden conducir a generar círculos virtuosos con respecto a más incorporación del capital conocimiento, gestión, transferencia, adaptación o innovación tecnológica, el empleo calificado y la incorporación de mayor o menor valor agregado nacional o importado y, de otra parte, deben contribuir a promover condiciones de competencia que eviten el abuso de posiciones dominantes de mercado con su consecuente perjuicio a los consumidores por la generación de beneficios monopólicos. Es aquí donde juega un rol fundamental el apoyo a las microempresas y las mypimes. Pero, para que sean actores relevantes en el desarrollo económico debe incentivarse su participación en condiciones de competencia leal y con acciones concretas para contribuir al aumento de su presencia en los mercados internos y externos, en condiciones de creciente formalización.

La pregunta es ¿sí las políticas públicas pueden contribuir a generar economías a escala, con rendimientos crecientes en amplios sectores de la producción de bienes y servicios? La respuesta, desde la teoría económica, es clara: sí. Es necesario para lograr el desarrollo sostenible, promover acciones de cooperación y complementación económica, productiva y social, así como políticas públicas orientadas al control de las competencias desleales (abusos de posición dominante de mercado de grandes empresas y multinacionales, contrabando o lavado de activos). Para ello es indispensable generar modelos de economías a escala y rendimientos crecientes (Silicon Valley), que permitan disminuir los costos medios unitarios. En Colombia, y en las regiones, existen conglomeraciones productivas de bienes y servicios, con un alto grado de especialización y posibilidad de desarrollo del capital conocimiento, con las cuales sería posible alcanzar los objetivos descritos, siempre y cuando se incida en la demanda posible, en aspectos como los de las compras públicas o identificación de nichos de mercado internos o externos y, no solo en las demandas actuales.

La apuesta es fortalecer la complementación productiva y aumentar la participación de las materias primas y bienes intermedios nacionales en el total de la producción en condiciones competitivas, incorporar variables tecnológicas y de progreso técnico, promover una mayor calificación de la mano de obra y de la ingeniería y, en general, del capital humano, en condiciones de generación de empleo y remuneración adecuadas, sustituir importaciones y aumentar la participación en los mercados externos, fortaleciendo actividades específicas de grupos empresariales de los conglomerados de bienes y servicios, con la generación de rendimientos crecientes y economías a escala.

Para que esto funcione, el reto es desarrollar una política pública que reconozca el creciente papel de las mypimes en la economía nacional. El reto del desarrollo económico sostenible es evidente, pero para lograrlo son necesarias instituciones y políticas claras. Desafortunadamente, no hay claridad en ninguna de ellas.

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