Germán Umaña Mendoza

¿Y cuáles serán las políticas?

Germán Umaña Mendoza
Opinión
POR:
Germán Umaña Mendoza
febrero 06 de 2015
2015-02-06 03:34 a.m.
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Déficit de cuenta corriente: 5.000 millones en balanza comercial y creciendo, bajan las remesas que envían los colombianos residentes en el exterior y aumenta la salida de utilidades de las empresas multinacionales.

Disminución de la balanza positiva en la cuenta de capitales: baja la inversión extranjera directa en ‘commodities’ y no se compensa con otras fuentes de recursos en sectores productivos o de servicios. Únicamente se mantienen los flujos de capital de portafolio: “volubles como los corazones”.

Ergo: el déficit en cuenta corriente ya no se financia con la cuenta de capitales. En consecuencia, se afecta la balanza de pagos y tendremos que gastar reservas internacionales o, en su defecto, acudir a mayor endeudamiento externo, el cual por efecto de la devaluación es cada vez mayor en pesos, lo que aumenta el servicio de la deuda (en intereses o abonos a capital). ¿Crisis en las cuentas externas? Todavía podemos financiarnos. Eso sí, cada colombiano tendrá una mayor deuda externa per cápita.

Dicen que con la reforma tributaria del 2015 se financia el déficit fiscal del año 2015. Supongamos que es cierto, como cualquier economista, todo dependerá del crecimiento del Producto Interno Bruto. No se gravó a los que más tienen ni a los dividendos, sino a las utilidades de las empresas y unos pocos patrimonios de más de mil millones, la mayoría están ocultos en actividades como la ganadería o el contrabando y el lavado de activos.

Para el 2016: nueva reforma tributaria. Los pensionados a conseguir trabajo para financiar los impuestos con los que disminuirán los ingresos, otros reinsertados al mercado laboral con poca o ninguna esperanza de lograrlo. La esperanza de vida aumenta y la de tener una pensión disminuye.

La “igualdad” para las mujeres es trabajar más y pensionarse más tarde. Aumentará el impuesto al valor agregado y se gravarán los dividendos (el único que actualmente gana es el sector financiero), presta a intereses absurdos y paga con intereses ridículos.

Subirán los precios en el sector agropecuario, los que no llegarán al productor por cuenta de las alzas anticipadas de los insumos (miren el comportamiento de los precios de los fertilizantes, fungicidas y los alimentos para los animales). Y, con la devaluación, la solución no será la de importar más. Tocará promover el lavado de dineros y el contrabando, dirán los más cínicos.

El sector industrial con alto porcentaje de insumos importados se ralentizará (petroquímicos, automotriz, plásticos, metalmecánica y línea blanca). Los servicios públicos aumentarán sus precios, puesto que no podrán bajar los ingresos de la nación o las regiones y es una demanda cautiva. Se favorecerán las producciones con insumos y bienes intermedios nacionales: “los muertos que vos matáis gozan de perfecta salud”.

Hasta grima da: el Gobierno tendrá que violar la regla fiscal: todos seremos ‘keynesianos’ como en el pasado. A los economistas ya se les olvido cómo se hace. Que vaina, tendremos que modificar los “currículos”. Qué pereza.

Germán Umaña M.
Decano Universidad Central
germanumana201@hotmail.com
 

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