Germán Umaña Mendoza

El sesgo antiindustrialista

La industria colombiana se transformó y perdió participación en el PIB.

Germán Umaña Mendoza
POR:
Germán Umaña Mendoza
mayo 12 de 2011
2011-05-12 12:46 a.m.
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El crecimiento de la economía colombiana se encuentra explicado, en lo fundamental, por el comportamiento de los términos de intercambio (precios de las exportaciones sobre los precios de las importaciones) que en lo esencial ha implicado una mayor capacidad de compra, una ampliación del mercado interno y una propensión a consumir bienes importados, con un sesgo que implica sustitución de productos nacionales.

En lo macroeconómico, el exceso de dólares se ha manifestado en una persistente revaluación del peso, perjudicial para los sectores industriales con mayor valor agregado.

Por ello, a pesar de un rebrote de la inflación, no se entiende la decisión del Banco Central de aumentar las tasas de interés de referencia, lo que en el corto plazo significará un mayor ingreso de divisas, mayor apreciación del dólar y aumento de las importaciones.  Lo anterior implicará, seguramente, mayor desempleo y menor crecimiento de las industrias que incorporan un mayor valor agregado nacional.

Durante los últimos veinte años la industria colombiana se transformó y perdió participación en el Producto Interno Bruto. La economía se ha primarizado y tercerizado, desafortunadamente a partir de la explotación de los recursos naturales no renovables y en servicios que no incorporan suficientemente progreso técnico, desarrollo del capital conocimiento, innovación, transferencia de tecnología y mayor demanda de personal científico y profesional. Soportó la apertura económica, el sesgo anti-industrialista de la política monetaria, que perseguía como único objetivo el control de la inflación.

Además, el mercado interno se orientó a la sustitución de los antiguos oligopolios nacionales por los multinacionales, con las consiguientes prácticas anticompetitivas, derivadas de la existencia de economías a escala, que permiten generar beneficios monopólicos, cuando no se aplican las políticas y las medidas para evitar los abusos en posición dominante de los mercados.

En muchos casos el mercado interno se ha convertido en receptor de mercancía basura, con una inercia en las redes de comercialización con precios nacionales superiores a los internacionales, receptor de  dumping  y con calidad inadecuada, por decir lo menos.

Además, afectada la estructura productiva nacional y firmados los TLC, se encuentran abiertos los mercados, pero no existe oferta exportable.  Es necesario repensar la política de desarrollo económico y no simplemente la de crecimiento, la que, como hemos visto, tiene en el mediano y largo plazo un sesgo claramente antiindustrialista.

Se debe cohesionar la política macroeconómica con señales de largo plazo en tasas de cambio y de interés, fortalecer los pactos gobierno-empresarios y trabajadores, que contribuyan a la innovación y al desarrollo de las cadenas productivas, generar desarrollo de las instituciones y proteger el mercado interno de las consecuencias de la competencia imperfecta y desleal.

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