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Gilberto Caicedo Gardeazábal

Ganaron los ministros

Gilberto Caicedo Gardeazábal
POR:
Gilberto Caicedo Gardeazábal
febrero 25 de 2014
2014-02-25 12:29 a.m.
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Triunfaron –Botero (2003-2007), Plata (2007- 2010), Díaz-Granados (2010-2013) e inevitablemente lo hará también Rojas durante el final del presente Gobierno– en el pulso que se ha mantenido con la industria antes de conducirla a las más dramática desindustrialización referida al nivel del emprendimiento empresarial desde los años 50 y 60.

Sin profundizar en la destrucción de la capacidad para generar empleo en los últimos 20 años, es preciso resaltar que el emprendimiento de los colombianos pasó de 6,4 establecimientos industriales por cada 10 mil habitantes, en la década comprendida entre 1956 y 1965, a solo 1,8 unidades para el periodo 2002-2011.

Ganaron estos ministros porque nunca se dejaron cambiar esa agresiva agenda para abrir mercados a un país que no sabe qué vender, porque, simplemente, no conoce qué ni cómo producir en esta ‘tercera revolución industrial’ que vivimos, en esta era de la alta tecnología, clusters, cadenas globales de valor, y de la estrecha correlación entre la academia y la innovación empresarial.

Tan victoriosos son estos dos gobiernos que, increíblemente, el nuevo Presidente de la Andi provino de esas administraciones justo cuando el tono del discurso gremial de su antecesor decrecía en la medida en que se acercaba su nombramiento como embajador ante la Casa Blanca.

También fueron exitosos estos ministros en el ejercicio político con el Congreso para llevar a buen puerto sus prioridades.

Desde el 2002 lograron sacar, en los respectivos ejercicios legislativos, más de 30 leyes referidas al desarrollo de un mercado abierto con otros países –tratados y acuerdos internacionales–, seis normas para el sector del turismo y solo una ley modificatoria destinada, explícitamente, a la promoción de la micro, pequeña y mediana empresa.

Por resultados, las otras reformas al Sistema Nacional de Competitividad e Innovación (SNCI) fueron saludos a la bandera.

Por decretos, 185 correspondieron a reglamentaciones en materia de comercio exterior y aduanas, cuando solo seis se relacionaron con desarrollo empresarial, competitividad e innovación.

Aclaro que no es la cantidad, sino la relación 185/6, lo que habla de las prioridades.

Los llamados de atención que se hicieron desde innumerables editoriales y foros, los originados en serios estudios producidos en las más respetables universidades y centros de pensamiento del país, no provocaron el más tímido pestañeo de los ministros como para reorientar sus esfuerzos en la construcción de una verdadera política industrial que articulara propósitos transversales dirigidos al fortalecimiento del aparato productivo nacional.

Como resultado de que la última reforma al SNCI también mantiene su parsimonia para producir verdaderas reformas transversales y, de nuevo, excluye al Ministerio de Educación de sus órganos ejecutivos y técnicos, será muy difícil que veamos una industria sólida, capaz de afrontar las exigencias en innovación tecnológica y competencias laborales en el contexto de sinergias y eficiencias logísticas que demanda el siglo XXI.

Gilberto Caicedo G.

Consultor corporativo

gcaicedog@yahoo.com

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