Gonzalo Gallo González
Columnista

El auténtico ‘coaching’

¿Cómo es el verdadero coaching? Es aplicar en tu vida los hábitos o actitudes que modelan a los campeones

Gonzalo Gallo González
Opinión
POR:
Gonzalo Gallo González
agosto 11 de 2016
2016-08-11 07:42 p.m.
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La gimnasta norteamericana, Simone Biles, forja su leyenda en los Juegos Olímpicos. Pequeña de estatura (1,45 metros), tiene 19 años y es la única con tres títulos mundiales seguidos y diez coronas universales. Impacta conocer sus orígenes, ya que su madre era drogadicta y alcohólica y tenía cinco hijos más. Los abuelos se hicieron cargo de Simone cuando tenía tres años. Antes había sido cuidada por los servicios sociales. A los seis años su vida cambió para siempre. LLegó al gimnasio de Aimee Boorman y, desde entonces, no se ha separado de su sabia entrenadora.

¿Cómo es el verdadero coaching? Es aplicar en tu vida los hábitos o actitudes que modelan a los campeones como ella, o Caterine Ibargüen, y que son el motor de los sobresalientes: pasión por lo que se hace, disciplina, compromiso, una fe de acero, labor de equipo, perseverancia y resiliencia, es decir, la capacidad de manejar bien los golpes del destino, aprender de los fracasos y superar cualquier escollo. Todo depende más de tu actitud que de tu aptitud.

Simone Biles y Catherine tienen todo eso y se dejan guiar por buenos entrenadores o coaches. Igual que Adam Peaty, un campeón de natación que hace cuatro años se emborrachaba y perdía su juventud. Sus fines de semana eran para los amigos y para tomar licor. Ahora es oro olímpico con récord del mundo.

Este joven británico hace cuatro años andaba medio enredado con las piscinas, pero nada serio. Un día se sentó un rato a ver natación en los Juegos Olímpicos de Londres por televisión. Y allí estaba, con la bandera británica, Graig Benson. “Eso me inspiró. ¿Qué estoy haciendo con mi vida?, yo tenía que ser el siguiente”, se dijo. Apartó la botella y se dedicó a la natación. Cuatro años después, es mucho más que Benson: batió el récord del mundo de 100 braza y es el nuevo Campeón Olímpico con otra plusmarca más.
El año pasado, el Mundial fue suyo: tres oros. Cuatro años después de su compromiso por cambiar su vida y de su pasión por el deporte, no tiene rival y es el único que ha bajado de la barrera de los 58 segundos. ¡Qué paradoja, de niño le tenía pavor al agua, y ahora triunfa en ella!

Entusiasmarse con estos ejemplos e imitarlos, o superarlos, es la esencia de lo que se llama coaching y del que tanto se habla hoy, incluso con ofertas que se quedan en el nombre y no van al fondo del mismo. Los mejores coaches son nuestros atletas porque ellos sí saben lo que es darlo todo, arrancar de abajo, decirle no a las tentaciones fáciles y apasionarse por algo.

La pobreza, una lesión de rodilla, de muñeca en los Olímpicos de Pekín en el 2008, y una serie de hernias cervicales y discal lumbar no alejaron a Óscar Figueroa de su meta. Sí, tu reto es aprender de su tenacidad y su capacidad de sacrificio, y dar lo mejor de ti en lo que haces, puedes lograrlo solo, pero es mejor si tienes la guía y el aliento de buenos entrenadores. Un buen comienzo es preguntarte: ¿qué estoy haciendo con mi vida? Lo que sigue es apasionarte por un sueño.

Gonzalo Gallo González
Escritor - Conferencista
charleschaplin@oasisgonzalogallo.com

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