Gonzalo Gallo González
columnista

El arte de no engancharse

Lo sabio es adaptarte y aceptar lo que no puedes transformar, ya que mientras más te resistes, más sufres.

Gonzalo Gallo González
POR:
Gonzalo Gallo González
diciembre 15 de 2016
2016-12-15 07:32 p.m.
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El hombre razonable se adapta a la realidad, el insensato y ególatra se empecina en adecuar el mundo a sí mismo. El primero mejora lo que puede y vive en paz sin ser un controlador, el segundo sufre batallando con los hechos y es un eterno insatisfecho.

Por eso toma la sabia decisión de no engancharte con lo que no puedes cambiar y que te roba la paz del alma. Para que lo veas claro, pinta en una hoja un círculo bien grande y en el centro uno diminuto. Colorea el primero de negro y le pones este nombre: círculo de resistencia, de no aceptación, de estrés, desgaste y no felicidad.

Al segundo, coloréalo con tu color favorito y lo bautizas así: círculo de aceptación, de paz y armonía, de buena energía y felicidad. Colócalo en un lugar visible, y al verlo piensa: se sufre en el primero y muy pocos se ubican en el segundo. Los noticieros te meten en el segundo y te enganchas con una avalancha de pésimas noticias. ¿Te das cuenta de cuán tonto y fácil es renegar por tantas cosas que no puedes cambiar?

Lo sabio es adaptarte y aceptar lo que no puedes transformar, ya que mientras más te resistes, más sufres.

Tu vida está tan enredada como un saco de anzuelos cuando la soberbia se amaña en tu corazón y el egoísmo y el juicio le hacen cohorte. Sufres, no eres feliz y sientes que tus relaciones y tu trabajo no fluyen, y que andas frenado y amargado.

Necesitas sembrar las mejores semillas, esas que brotan del amor compasivo y comprensivo. Solo un amor auténtico te ayuda a crecer en aceptación, mirar de frente con renovada esperanza y escribir un nuevo libreto.

El orgullo es un mal compañero de viaje, por lo tanto, elige ser humilde y acepta que el mundo es perfecto en su aparente imperfección. Cálmate, ora, comprende, deja las peleas ‘egóicas’ que te arrebatan la paz y renueva tu deseo de ser flexible y adaptable. Crea un nuevo clima. ¿Cómo? Te abstienes de juzgar y dejas de echarle agua al cactus de la arrogancia. Lee bien lo que sigue:

Odia y echa leña cada día en la hoguera del resentimiento, ya que perdonar es de seres débiles. Al mismo tiempo, imita a los ‘vivos’, a los corruptos y los deshonestos, porque ellos siempre terminan bien. Sé infiel, porque todo el mundo lo hace, y trabaja por dinero, no por servir con amor como hacen los tontos. Algo más, no seas espiritual:

¿de qué sirve creer en Dios y orar si al malo a le va bien y el bueno solo sufre? Imagino que tu conciencia le dice NO a lo leído, y eso está bien, pero, entonces, ¿por qué te enganchas con lo que te lleva por el camino equivocado?

Solo estaba practicando sicología inversa o negativa, y no desgranar y repetir buenos consejos. El humano suele creer en lo bueno en su mente, pero ¿acaso en la realidad es transparente? Únicamente con una conciencia despierta y con coherencia, tu vida fluye en paz y eres feliz. ¿Eres coherente? Haz este compromiso: a partir de hoy creo el hábito de ser flexible, de tener aceptación y de practicar el arte de no engancharme.


Gonzalo Gallo González
Escritor - Conferencista
charleschaplin@oasisgonzalogallo.com

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