Gonzalo Gallo González
columnista

Cuando el sentido se desdibuja

El amor es la meta más elevada a la que puede aspirar una persona. Ahí está la plenitud de la vida y se realiza a través de él. 

Gonzalo Gallo González
Opinión
POR:
Gonzalo Gallo González
noviembre 10 de 2016
2016-11-10 09:09 p.m.
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A veces, ante una crisis atroz, el sentido de la vida se desdibuja o se diluye. Puede ser ante una quiebra económica, una ruptura afectiva, una muerte o una enfermedad.
Cuando el destino te golpea sin piedad, necesitas apoyos para aguantar sin sucumbir, capear el temporal y resurgir como el ave fénix. ¿Cuáles son las herramientas poderosas que te permiten cambiar el presagio de una derrota por la celebración de una victoria?
Veamos las que sostuvieron al vienés Víctor Frankl cuando enfrentó las barbaridades, la desolación y las vicisitudes de varios campos de concentración nazis en la Segunda Guerra Mundial. El famoso siquiatra encaró la dura experiencia de 1942 a 1945, se sostuvo y logró sobrevivir antes de ser liberado en Auschtwiz, gracias a estos apoyos:

* La fuerza del amor: el que sentía por mi familia y por mi esposa me daban fuerza para continuar. Así, lo escribió: “el amor es la meta más elevada a la que puede aspirar una persona. Ahí está la plenitud de la vida y se realiza a través de él”.

* La espiritualidad: oraba cada día en la barraca y en grupo cantaba salmos. Orar era para mí era un diálogo con el más íntimo de los amigos.

* La magia de la naturaleza: esperaba con ansia el momento del atardecer en el bosque, ya eso daba sentido a mi día.

* La experiencia del arte: me reunía en los pocos ratos libres a recitar poesías, a cantar o recordar obras de teatro.

* El sentido del humor: contábamos chistes y nos daba alegría oír las sirenas ante un bombardeo porque se interrumpía el pesado trabajo.

* El perdón: para no quedarme en el ayer con el odio y amar en el ahora sin cargas estériles y sin rabia.

En la sabiduría china una crisis no es más que ‘una oportunidad disfrazada’, o un ‘tesoro oculto’, pero eso solo lo capta aquel que puede remontarse del pantano al cielo con la fuerza de dos alas: su amor y su espiritualidad. Esos dos valores le dan pasión, compromiso, dedicación, resiliencia y tesón para superar cualquier embate y para aplicar lo que reza un proverbio japonés: ‘si caes diez veces, levántate once’.

Pero hay algo más: es necesario haber recibido una buena formación para convertirse en arquitecto de las circunstancias y no en víctima de las mismas. Algo que para nada depende del estrato social o de estar en una determinada religión. Un ateo de estrato dos puede estar firme como roca ante el fuerte oleaje, donde un creyente de estrato seis, timorato o sin hondura, se derrumba o se suicida. Y es que un ateo puede ser espiritual, incluso sin que él lo reconozca, mientras que ciertos creyentes no lo son, aunque se jacten de eso. No eres lo que proclamas, eres lo que está en tu esencia y tus actos. Es el ser el que nos define y nos sostiene, no el tener ni el hacer.

Ánimo, imita los valores de Víctor Frankl, Gandhi, Luther King, Mandela o los atletas palalímpicos. Te ayudarán a darle a tu vida un sentido profundo y motivador, y a tener esa poderosa energía para vencer el mal que destacó Ernesto Sábato hace años en su buen libro La resistencia (2000), que lo encuentras gratis en internet.

Gonzalo Gallo González
Escritor - Conferencista
charleschaplin@oasisgonzalogallo.com

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