Gonzalo Gallo González
columnista

Despacito, suave, suavecito

Saber vivir es tener el control de tu mente y evitar que viaje al ayer con odios o culpas, y al mañana con los temores.

Gonzalo Gallo González
POR:
Gonzalo Gallo González
julio 27 de 2017
2017-07-27 08:49 p.m.
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Dime cuánto tiempo puedes estar sereno y en silencio interno y externo, y te diré cuál es tu grado de madurez espiritual. Hoy, se corre mucho y se habla en demasía, y casi siempre es sobre lo negativo, sobre trivialidades o con juicios implacables sobre otros.
Por eso, los sabios invitan siempre a la calma, al silencio exterior e interior, y enseñan a aquietar la mente y a ser compasivos. Lo aprendes en la relajación si te ejercitas a diario y alejas los pensamientos que te ofuscan o con lo que condenas.

No es una tarea fácil porque la mente es una inquieta ardilla, pero sientes una paz divina cuando cierras los ojos, te relajas y la controlas. Una buena ayuda es visualizar paisajes hermosos o concentrarse en un punto imaginario sobre una pared o el infinito. Fija la mirada sobre una flor o una vela encendida y así aquietas el pensamiento, deja el acelere y gana sosiego. Aprende a vivir despacito, estar calmado, en total silencio y serenidad, y tus premios serán más paz interior y autocontrol.

Despacito, sabiduría es meditar y apartarte de la agitación, el ruido y las carreras frenéticas de la ciudad o el consumismo. Inteligencia es vivir y amar con atención plena, estar consciente en el ahora y vivir cada momento en plenitud.

Saber vivir es tener el control de tu mente y evitar que viaje al ayer con odios o culpas, y al mañana con los temores. Sé consciente de que la mayor parte del tiempo la mente está en el pasado o en el futuro y te pierdes el ahora. Ámate y deja de correr y vivir en piloto automático, en una oscura inconsciencia que genera muchos males.

Esa falta de conciencia te impide disfrutar de paz interior, te crea problemas y te aleja de la felicidad. Jon Kabat-Zin es un médico y guía que ayuda a lograr paz interior con su libro Vivir con plenitud las crisis. Habla de mindfulness, yoga, zen y budismo en Massachusetts.

Saca tiempo para relajarte, meditar y estar en conexión con tu esencia y con Dios que mora en ti. Zara Lazar, neurocientífica de Harvard, ha estudiado los cambios cerebrales al aquietarse y practicar la meditación. Cambios notables en zonas del cerebro relacionadas con las emociones, la memoria y la concentración.

Meditar influye en un buen manejo emocional, el control del estrés y una buena forma de percibir y superar las dificultades. Aprende a meditar, basta aquietar la mente y poner toda la atención en una melodía, un mantra o un pasaje. Vive suave suavecito, crea un silencio externo e interno, siente a Dios y puedes estar así amándolo y sintiéndote amado. Meditas cuando le haces resonancia interna a un texto espiritual, o cuando estás en profunda quietud.

Crea el hábito de dedicar a la meditación unos 20 minutos diarios en un espacio tranquilo y sin que nada te perturbe. Actualmente, estás expuesto a la velocidad, al ruido y al bombardeo sensorial del celular, el televisor, el computador o el radio. Un estudio del médico Luciano Bernardi, muestra cuán beneficioso es el silencio externo e interno.
De hecho, ayuda a relajar cuerpo, alma y mente, y a encontrar calma en medio del vértigo cotidiano.

Hace siglos el filósofo Pitágoras amaba la calma y el silencio, y enseñaba a sus discípulos a valorarlo. Hay estudios según los cuales las carreras y la contaminación sonora aumentan la presión arterial y alteran el corazón. ¡Despacito, sin acelere!

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