Gonzalo Gallo González
Columnista

El ‘homo connectatus’

La creciente adicción al celular, los videojuegos e internet es un problema mundial, y muy grave en el este de Asia.

Gonzalo Gallo González
POR:
Gonzalo Gallo González
junio 08 de 2017
2017-06-08 11:29 p.m.
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En Corea del Sur y China hay propuestas para ‘leyes Cenicienta’: evitar que los niños sigan ciertos juegos después de medianoche. Millares de chicos pasan horas a solas en su cuarto con los videojuegos. Snapchat se jacta de que sus usuarios abren la aplicación más de 18 veces al día. En una encuesta, 60 por ciento de los adultos dicen: “duermo con mi celular al lado”. En otra, el 50 por ciento declara: “reviso los mensajes de noche”.

Si estás conectado a tu teléfono tres horas al día, ese es el tiempo que no estás disfrutando en interacciones cara a cara con otros. Son datos sobre el mal manejo de la tecnología, y quien alerta de esto es el experto Adam Alter, de 36 años, profesor asociado de la Universidad de Nueva York. Él investiga sobre sicología y mercadotecnia y es autor de un libro sobre esta realidad inquietante. Ya no somos el ‘homo sapiens’, sino el ‘homo connectatus’; el humano esclavo de lo que él mismo ha creado. Por lo ello, toma conciencia y asume el compromiso de realizar cambios positivos. Ya existe un creciente grupo de personas en el mundo que han decidido desconectarse, todo lo posible.

Youtube, en 2016, facturó alrededor de 13 billones de pesos, que comparte con los que ‘suben’ el contenido. Según New York Times, pudo haberse ido mucho dinero a los bolsillos de extremistas, amorales y criminales. En Estados Unidos, los ingresos por publicidad en internet están cerca de superar a los de la televisión. Un resultado devastador para los medios tradicionales, que han perdido mucho, y la información, en buena parte, está en manos de piratas parapetados en internet. Es una verdadera tragedia cultural con graves efectos en todo, y en la política, como se vio en la elección de Trump. Un mal que depende de que el público no se resigne ni se conforme con lo que le den. Basta poner un I like y ya eres parte de la masa que, sin sentido crítico, aprueba lo que sea.

En internet, las personas se engañan con muchos I like a su favor, y se entristecen, o deprimen, con muchos ‘no me gusta’. En las redes sociales, o asociales, se puede decir de todo con escaso control, y son un espacio abierto para lo que sirve, o para narcisistas, piratas, seres sin ética, abusadores, ególatras y exhibicionistas. Lo bueno o lo malo no es la tecnología, sino el uso positivo o negativo de la misma. Es la nueva droga, y tú que lees esto, acaso ya eres adicto porque tienes que vivir conectado, aunque no lo aceptes.

Un teléfono o computador te dan un servicio valioso, pero ¿eres inteligente si te vuelves adicto y te apartan de los que dices amar? La creciente adicción al celular, los video- juegos e internet es un problema mundial y muy grave en el este de Asia. En China, millones de jóvenes la padecen, y para ellos ya hay internados a los que van varios meses para un régimen de desintoxicación. ¿Estamos locos?

Emilio Calatayud, juez de Menores en Granada, España, alerta a los padres a tener cuidado con la tecnología para los niños. Es dañino “dejarse llevar por la corriente y deben aprender a decir no antes de que sea demasiado tarde y lleguen los problemas”.
Sin un buen manejo, los celulares y tablets son “una nueva droga que no mata, pero sí vuelve locos a los pequeños”. Y agrega: “como juez ya he constatado que quitar la adicción a un móvil requiere de los mismos procedimientos que apartarlo de las drogas”.
La falla es que para muchos, los dispositivos son “nuevas niñeras”, y gracias a ellas los niños no los molestan. Sí, no los fastidian ahora, pero les traerán serios problemas más tarde como adictos y personas poco sociables.

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