Gonzalo Gallo González
columnista

Trabajar para vivir, no para morir

Aprende a trascender, crea espacios de paz, relájate, medita y siente a Dios en tu íntimo ser.

Gonzalo Gallo González
POR:
Gonzalo Gallo González
noviembre 09 de 2017
2017-11-09 10:37 p.m.
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Las altas tasas de suicidio y muertes por infarto y apoplejías crecen debido a agotadoras jornadas laborales. Ya no es un tema exclusivo de Japón, pues en países como India, Corea del Sur y Taiwán ocurre lo mismo. En China, mueren a diario alrededor de 1.600 personas por el guolaosi, es decir, muerte por exceso de trabajo. En Japón se llama karoshi y causa muertes continuas, sobre todo a ejecutivos adictos al trabajo y/o por presión de su empresa.

Pero la adicción al trabajo es un mal universal del que debería hablarse más para buscar soluciones a tiempo. Hay trabajadores compulsivos que se suicidan por cuotas, paso a paso acaban con su salud. A esa locura los llevan la ambición, la baja autoestima, el ego y la ausencia de vida espiritual.

Acaso las dos palabras más importantes de la vida son amor y conciencia. ¿Qué sabe el humano de ellas? Del amor bien poco, y eso se ve en los mediocres resultados de su vida en pareja y sus relaciones con los demás. Pocos se interesan en aprender el exigente arte de amar y se contentan con desear, enamorar, querer y llamar amor a lo que no lo es. Amar es raro en la sociedad del consumo, el trabajo compulsivo, las apariencias, la obsesión por tener y el poco tiempo dedicado al ser y al espíritu. Y en ese desvarío es que se refleja la falta de conciencia y claridad sobre quién eres y a qué llegaste a este plano. Lo habitual es despertar conciencia a golpes, ante una muerte, una enfermedad o algo adverso. Solo entonces el humano se hace buenas preguntas y acaso decide darle prioridad al ser y no al tener. Algunos cambian de lleno y se ubican, otros cambian por un tiempo, y vuelven al estado habitual de inconsciencia, oscuridad y vacío.

Para darle calidad a tu vida, ámate y saca tiempo para crecer en sabiduría y espiritualidad. Diversos estudios han demostrado que la relajación y la meditación influyen positivamente en el bienestar y la buena salud. Sabiduría es vivir y amar con atención plena, estar consciente en el ahora y vivir cada momento en plenitud. Sabiduría es meditar y apartarte de la agitación, el ruido y las carreras frenéticas. Sabiduría es tener el control de tu mente y evitar que viaje al ayer con odios o culpas, y al mañana con los temores. Sé consciente de que la mayor parte del tiempo la mente está en el pasado o en el futuro, y te pierdes el ahora.

Lo habitual para tantos es vivir en piloto automático, en una oscura inconsciencia que genera males o lleva a una muerte prematura. La falta de conciencia te impide disfrutar de paz interior, te crea problemas y te aleja de la felicidad. Un estudio del médico Luciano Bernardi en el 2006, muestra cuán beneficioso es el silencio externo e interno, ayuda a relajar cuerpo, alma y mente, y a encontrar calma en medio de las actividades cotidianas. Aprende a trascender, crea espacios de paz, relájate, medita y siente a Dios en tu íntimo ser.

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