Gonzalo Gallo González
columnista

Pensamiento mágico

En lugar de desear una relación humana inquietante deseamos un idilio sin sombras y sin peligros.

Gonzalo Gallo González
Opinión
POR:
Gonzalo Gallo González
marzo 16 de 2017
2017-03-16 09:19 p.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/24/56cdbd6d62136.png

La ciencia de la conducta humana alerta contra un mal tan frecuente como dañino: andar por la vida con un “pensamiento mágico”. Se desnuda en tantos actos en los que piensas que por arte de magia tu realidad o la de afuera va a cambiar: Es ilusionarse con soluciones fáciles e inmediatas, como si la vida se transformara con pócimas mágicas, riegos, plegarias poderosas o menjurjes. Es fantasear creyendo que estás protegido con un escapulario, una estampa o un rezo; que con una o dos citas, el guía o sicólogo te arreglan todo. Pensamiento mágico y, por lo mismo, frustrante, es buscar recetas fáciles para salvar una relación o una empresa, alcanzar el éxito o dejar una adicción.

En muchos libros de autoayuda, talleres y cursos de moda se ofrece ese señuelo y los incautos o ingenuos se lo creen. No, la vida pide mucho más que artificios o trucos, pide pasión, fe firme, disciplina, compromiso, dedicación y persistencia. Recuerdo a la señora que cierto día llegó con una olla llena de agua y me dijo: “Bendígala; así con ella le hago la sopa a mi marido y dejará de tomar licor”.

Existe una curiosa teoría de algunos científicos: no estamos hechos para ser felices, o al menos no por siempre. Al parecer, la evolución nos dotó de una biología que nos impide estar absolutamente satisfechos. Es un modo de mantenernos activos, curiosos, despiertos y ambiciosos; en suma, vivos. Sea cierta o no, la hipótesis tiene su asidero, ya que el ser completamente satisfecho fácilmente se apoltrona. De ahí que sea tan importante no caer en la tentación de lo fácil, tener sueños, perseguirlos con pasión y vivir abierto al cambio y a lo nuevo. De lo contrario te instalas, esperas magia y prácticamente estás muerto en vida o en estados depresivos, sin ganas de nada.

Hay muchos falsos conceptos de felicidad y esta para nada implica llevar una vida fácil, sin riesgos o dificultades. El secreto está en la actitud para afrontar los obstáculos con fe, bríos, entusiasmo y resiliencia. Lee el lucido escrito ‘Elogio de la dificultad’, del recordado y sabio profesor Estanislao Zuleta, y lo entenderás. Te adelanto algo:

“La pobreza y la impotencia de la imaginación nunca se manifiestan de una manera tan clara como cuando se trata de imaginar la felicidad. Entonces comenzamos a inventar paraísos, islas afortunadas, países de Cucaña. Una vida sin riesgos, sin lucha, sin búsqueda de superación y sin muerte. Y por lo tanto también sin carencias y sin deseo: un océano de mermelada sagrada, una eternidad de aburrición.

Metas afortunadamente inalcanzables, paraísos afortunadamente inexistentes. Todas estas fantasías serían inocentes e inocuas, si no fuera porque constituyen el modelo de nuestros propósitos y de nuestros anhelos en la vida práctica… introducimos el ideal tonto de la seguridad garantizada, de las reconciliaciones totales, de las soluciones definitivas… nuestro problema no consiste en que no seamos capaces de conquistar lo que nos proponemos, sino en aquello que nos proponemos; que nuestra desgracia no está tanto en la frustración de nuestros deseos, como en la forma misma de desear.

Deseamos mal. En lugar de desear una relación humana inquietante, compleja y perdible, que estimule nuestra capacidad de luchar y nos obligue a cambiar, deseamos un idilio sin sombras y sin peligros… Hay que poner un gran signo de interrogación sobre el valor de lo fácil”. Evade el pensamiento mágico.

Gonzalo Gallo González
Escritor - conferencista
charleschaplin@oasisgonzalogallo.com

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado