Gonzalo Gallo González

Crece en optimismo

Gonzalo Gallo González
POR:
Gonzalo Gallo González
septiembre 27 de 2013
2013-09-27 03:59 a.m.
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El optimista siempre busca soluciones, el negativo siempre tiene un problema para cada solución. El optimismo no es ingenuidad, es enfocarse en lo positivo y ver un problema como un aprendizaje. ¿Cómo puedes ser más optimista? Ante todo, necesitas estar bien contigo mismo, amarte, valorarte y estar en paz con tu pasado. También es clave cultivar una fe sólida en ti, en Dios y en los demás, sin un perfeccionismo irritante. Aprende a controlar tu mente, céntrala sin cesar en lo bueno y decreta siempre lo mejor. Lo que declaras o decretas crea tu destino, porque eres el profeta de tu propia vida. Mientras el pesimista se queja, el optimista ya está mejorando este planeta con su fe y entusiasmo. Eres optimista cuando ante un error afirmas ‘me equivoqué’, y aprendes la lección sin culparte ni culpar. El ser positivo sabe que la adversidad y la necesidad son dos maestras formidables.

El ser apasionado no atribuye nada a la suerte y se compromete con una dedicación ejemplar, la misma que tuvieron Colón, Miguel Ángel o Beethoven. Un optimista sabe que el resultado de las cosas depende de sí mismo y su capacidad para resolverlas. Optimismo no es vivir fantaseando o ser un ingenuo, es ver los problemas como aprendizajes y tomar cada escollo como un desafío. El optimismo depende de una visión de la vida en la que no se confunde el éxito con los logros materiales o con matarse por ser el mejor.

Es mejor que no seas el mejor, es maravilloso que estés tranquilo y seas feliz, aunque no seas el primero. Es torpe ser el mejor mientras ferias la salud, la tranquilidad y, lo más importante,: los seres amados. Fallan los padres que presionan a sus hijos a ser los mejores en el estudio a costa de valores más altos.

Con razón dijo Einstein: “esfuérzate por ser una persona valiosa, no para ser exitoso”. De hecho, el verdadero éxito no está en tener más, sino en ser conscientes, amorosos y coherentes. No importa que no seas el mejor en el estudio o la empresa, pero sé el mejor padre, el mejor hijo y el mejor amigo. A veces el mejor empresario es el peor esposo y padre. ¿Qué sentido tiene? Una vida perdida. Jesús acertó cuando dijo: “El mejor entre ustedes será el que sirva”, es decir, el que más ame, y ese es un sendero exigente, no es algo fácil ni cómodo.

Por el sendero de lo fácil casi siempre se llega al precipicio, no a la cima de la montaña. Lo fácil es seductor, y la tentación es buscar lo cómodo y rehuir lo que demanda esfuerzo. Por eso es buena la anécdota en la que una fan le dice al gran violinista austríaco Fritz Kreisler después de un concierto memorable: “Lo admiro, maestro, yo también soy violinista y daría mi vida por tocar como usted”. El virtuoso la mira sonriente y solo se limita a responder: “Eso fue lo que yo hice: dar la vida”. Para hacer un panal de un kilo de miel las abejas deben recoger néctar de más de dos millones de flores.

Gonzalo Gallo González

Escritor - Conferencista

charleschaplin@oasisgonzalogallo.com

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