Gonzalo Gallo González

Crisis positivas y curativas

Gonzalo Gallo González
POR:
Gonzalo Gallo González
marzo 07 de 2014
2014-03-07 03:31 a.m.
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Según un proverbio chino ‘no puedes cambiar el viento, pero puedes aprovecharlo y cambiar la dirección de tus velas’. Lo que ves como malo esconde grandes bienes, y de las nubes negras cae agua limpia y fecundante. Si te amas y te controlas, una crisis o una pena te sacuden, pero creces con ellas y tu barco domina el recio temporal. Con fe y tesón Beethoven manejó su sordera, y con amor Bocelli afronta sereno su ceguera y nos deleita con su voz.

Para poder avanzar cuando el destino te golpea, cultiva con Dios una relación de amor, porque eso y nada más es la espiritualidad que te colma de energía. No estás doblegado si evitas entusiasmos fugaces y apelas a lo mejor de ti y de la vida. Una fe débil te mantiene atrapado en un callejón y una confianza firme siempre te saca adelante. Avanza paso a paso y persevera, porque el triunfo es de aquel que cree, insiste, persiste y no desiste.

Acepta las pruebas sin quejas estériles, puesto que el jade y el mármol necesitan ser tallados para poder apreciar hermosas obras maestras. Como bien lo puso en versos un poeta, “es gracias a las piedras que el agua canta en el río”. Cada espíritu antes de venir programa pruebas con los seres de luz para poder practicar las virtudes, así como un deportista elige sus arduas competencias. En efecto, solo si te agravian, puedes practicar perdón; si pierdes algo, creces en desapego y, si te tallan, ejercitas la paciencia.

Se aprende por contraste y eso lo viven también los seres lindos, basta que pienses en la cruz de Jesús. Eres libre para asumir lo ‘malo’ con amor o con dolor, con sabiduría o con ignorancia. Si eliges mal, tú mismo te cargas cruces innecesarias que no son parte de tu plan de vida. Nunca llega nada para tu mal, y en la vida no hay problemas, hay aprendizajes que pueden ser fatigosos.

Alejandro Marín, policía español de 33 años, sufrió un infarto mientras entrenaba en un gimnasio en el año 2013. Fue un episodio de muerte de casi siete minutos, y nunca había sido diagnosticado de una enfermedad coronaria. Gracias a una rápida y eficaz actuación médica pudo revivir sin secuelas neuronales. Alejandro tuvo una recuperación exitosa y, algo mejor, mejoró su calidad de vida: “cada día me acuerdo de lo que me pasó, sigo siendo policía, pero ahora mi vida es más centrada en lo esencial. Evito conflictos y disgustos, valoro a los que amo y no pierdo el tiempo con tonterías”. Piensa en esta confesión y reflexiona: ¿por qué cambiamos únicamente ante coyunturas extremas? Si eres sabio, lo haces sin tocar fondo. Si eres sabio te dices: ya mismo decido valorar lo importante, amarme y amar de verdad.

Una crisis es una bendición oculta y llega con un mensaje que ojalá sepas descifrar. De algún modo, te dice que hay algo que debes cambiar mejorar o suprimir. Lo que pasa es que ese mensaje lo trae el dolor, porque a los seres humanos nos fascina aprender a las malas y en la escuela de los golpes.

Pero si eres sabio, aprendes con amor, no con dolor.

Gonzalo Gallo G.

Escritor - Conferencista

charleschaplin@oasisgonzalogallo.com

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