Gonzalo Gallo González

Engaños de la mente

Gonzalo Gallo González
Opinión
POR:
Gonzalo Gallo González
febrero 12 de 2016
2016-02-12 08:24 a.m.
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Tres presos se fugaron de la temida cárcel de alta seguridad, Alcatraz, el 11 de junio de 1962. Durante mucho tiempo fueron excavando túneles con unas cucharas y engañaban a los vigilantes. Habían hecho unas máscaras que simulaban sus cabezas, con pelo real, y los guardias creían que estaban durmiendo. Se piensa que lograron salir de las frías aguas de la bahía, escapar, y no volver a dar señas de su paradero. En otras palabras, lograron lo que se creía imposible, y mostraron que no es tan difícil engañar a los demás. Los guardianes alumbraban las camas de modo rutinario y creían que allí estaban, porque era lo que esperaban ver. Uno ve lo que quiere, aunque no sea cierto, y la mente nos engaña con una facilidad pasmosa. Pocas veces captamos la realidad tal como es, pero estamos seguros de que así es. Está alerta ante los engaños de la mente.

Vive alerta o vigilante porque ella ignora detalles y ve y escucha de modo selectivo. Crees que captas la realidad, pero pocas veces es así, ya que la mente se engaña y te engaña sin que te percates. Por eso, en la comunicación hay filtros como estos: selección, parcialización, interpretación, generalización, negación. Escoges solo lo que te interesa, tomas solo una parte, interpretas a tu gusto, sacas conclusiones generales o niegas la realidad. Y lo grave es que caes en esas fallas sin que lo adviertas, muy convencido de que tienes la razón y que todo es como lo crees. Puedes darte cuenta de esto si observas en Youtube los hallazgos de un programa llamado ‘Engaños de la mente’. Se necesita humildad para aceptar que tienes límites y que nunca eres poseedor de ‘la’ verdad, solo de ‘tu’ verdad. Y sin humildad, ¿cómo puedes comunicarte y relacionarte bien con los demás? Imposible. ¿Lo aceptas?

Lo ideal es cultivar una mente de principiante, no de experto. Una mente que cuestiona, se asombra, e innova. Hay una buena anécdota sobre Pablo Picasso. Cuando era pequeño le preguntaban: ¿qué quieres ser cuando seas grande? Él simplemente respondía: “niño”. Una respuesta espectacular y con grandes dosis de sapiencia. ¡Qué bueno conservar siempre la frescura, la curiosidad, la pureza, el asombro y el espíritu juguetón de la infancia! Date el regalo de ser niño con un juego, un dibujo, una pirueta y la sabiduría de hacer preguntas: ¿por qué?, ¿cómo?, ¿para qué?

Con profunda intuición, Jesús amo a los niños, y nos dijo que fuéramos como ellos. ¿Tú lo eres? Es vital hacer stop, tomar conciencia y sacar a la mente de la caja, estar out of the box, fuera de nefastas barreras que son las creencias que limitan. Elige cuestionar normas y paradigmas estrechos, rompe ataduras y no permitas que los sistemas te domestiquen. Tantas veces educar es coartar, imponer y manipular, porque los gobiernos, las sociedades, los partidos y las iglesias necesitan ovejitas dóciles.

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