Gonzalo Gallo González

La fuerza de las creencias

Gonzalo Gallo González
Opinión
POR:
Gonzalo Gallo González
abril 12 de 2013
2013-04-12 03:32 a.m.
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Suena insólito, pero el paracaídas se inventó más de un siglo antes que el avión. En 1785, el francés Jean Pierre Blanchard construyó el primer paracaídas con cúpula de seda ¡y se podía empacar! Las ideas sobre este útil artefacto venían de los chinos, Da Vinci y otros creativos.

El paracaídas es un buen símbolo de las creencias, porque se necesita una fe firme para confiar y saltar al vacío. Por eso, dicen que lo ideal es que cada persona doble su paracaídas y esté seguro de que todo está bien.

Sin embargo, la duda se asoma por algún resquicio y tener fe es dominarla e ir más allá. La fe no es de certezas, no, se mueve en el vasto espacio de la incertidumbre.

Creer es aplacar la duda y el miedo con una firme confianza en tí, en Dios y en los otros, o sea una fe triple.

Hoy, es un buen día para que examines si te mueven creencias motivadoras o te frenan creencias limitantes. De tu sistema de creencias depende todo lo que haces o dejas de hacer.

Una fuente de energía para reforzar las creencias positivas es repetir con frecuencia afirmaciones como esta: dentro de mí están las respuestas que busco afuera, porque Dios siempre mora en mi corazón.

Lo que necesito es aquietarme y cifrar mi felicidad en ser, no en tener; en servir, no en dominar.

Mi vida es una aventura fascinante si cuento mis dones, me amo y acepto a todos como son.

Hay tropiezos y días tormentosos; sin embargo, lo que veo como un mal es solo una oportunidad y una lección. Como dice el tenor Andrea Bocelli: “la ceguera me ha enseñado muchas cosas y no es un castigo, sino un reto”. Es cierto, gracias a la noche apreciamos el día, y las plantas son más fuertes si hallan resistencia.

Decido quererme, expulso las dudas y las quejas, y encuentro gozo en una gratitud constante. Estoy en paz con Dios y con la vida, el amor es mi riqueza, y el servicio, mi alegría.

Asimila algo sabio de una tribu norteamericana: “elige bien qué historia cuentas de tu vida, porque eso será lo que vivirás”.

Según esa sapiencia, lo que tú vives contando de tí mismo es lo que termina haciéndose realidad. Esto llama mucho la atención, ya que es lo mismo que dice la neurolingüística sobre las metáforas de la vida.

Terminas siendo el profeta de tu propio existir con base en el símbolo o la metáfora que eliges. Por eso, vive fatigado el que ve la vida como una lucha y vive feliz el que la ve como una gran aventura. Anda enredado el que en todo ve un sacrificio y avanza animoso el que mira la vida como un gran desafío. Siempre estará amargado quien vive diciendo ‘la vida es tan complicada’, injusta o absurda’.

Sí, elige bien tu historia y tu metáfora porque te dan una actitud que crea la realidad, como lo muestra una película memorable:La vida es bella.

Dedícate a conocer las creencias que te condicionan, borra las que te bloquean y afianza las que te impulsan. Eres lo que crees, lo que piensas y lo que afirmas.

Gonzalo Gallo G.

Escritor – Conferencista

charleschaplin@oasisgonzalogallo.com    

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