Gonzalo Gallo González

Poder del pensamiento

Al cambiar tu programación cambias la realidad y la aceptas sin juicios y sin falsas exigencias. Pie

Gonzalo Gallo González
Opinión
POR:
Gonzalo Gallo González
febrero 11 de 2011
2011-02-11 12:57 a.m.
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Una de las cosas más valiosas que puedes hacer para mejorar tu vida es identificar tus pensamientos básicos. También se llaman ‘pensamientos raíz’, y de ellos brotan todos los frutos que a diario cosechas, útiles o dañinos. Mientras tengas un pensamiento raíz bloqueador, tus esfuerzos por cambiar serán estériles, como ya lo habrás comprobado. Veamos un ejemplo con el dinero: en relación con él, nos inculcaron graves creencias: es malo, daña el alma, corrompe, es escaso, no va con lo espiritual, se gana siempre con dificultad. Son ideas bloqueadoras y dañinas que te programan para que la plata esté lejos de ti. Mientras esos pensamientos dominen tu mente serán más fuertes que los que cultivas a ratos para tener dinero o lograr algo. Dedícate a cambiar cualquier pensamiento raíz y pronto saltarás de júbilo ante los resultados.
Un gran regalo para tu vida y tu mejoramiento es hacerte consciente de tus pensamientos inconscientes. Si eliges estar alerta caerás en la cuenta de tantos pensamientos que te impiden lograr lo mejor: todo me sale mal, soy un fracaso, Dios no me oye, la vida es complicada, estoy hasta la coronilla. Y la lista puede continuar: soy un lío, soy un perdedor, no puedo, a la vida se viene a sufrir. Cada pensamiento es una energía poderosa y sutil que crea exactamente lo que dice. Así, sin darte cuenta, tú mismo te conviertes en el artífice de la vida que supuestamente no te gusta. Tus pensamientos negativos son toxinas y necesitas cambiarlos por pensamientos de amor, paz y felicidad. Quien piensa mal corre un alto riesgo de enfermarse. Elige estar alerta, piensa en positivo y persigue tus sueños con pasión.
Hay dos palabras con un poder superlativo, formidable, portentoso; esas dos palabras son: ¡yo quiero! Hacen magia, hacen milagros cuando de verdad salen de tu íntimo ser y las dices animoso y convencido. No hace falta que las verbalices ya que, incluso sin hacerlo, son un pensamiento lleno de poder, es energía y todo pensamiento es creador. Aprende a diferenciar cuando quieres algo con ganas, y cuando lo piensas o lo dices sin fuerza, sin comprometerte. Cuando pienses o digas “Yo quiero”, que sea con pasión, que es el motor de las grandes acciones. Un sabio decía que pasión es el amor en acción, es tener fuego en el corazón y convertir los deseos en hechos. Piensa y expresa decidido “yo quiero”, hazlo una y otra vez, actúa y te sorprenderás con los resultados.
Tu vida depende de tu respuesta, no de las circunstancias por más adversas que se presenten. Por lo mismo, asume todo con amor y enfrenta los hechos con entrega, coraje y persistencia. Cuando estás en paz nada ni nadie te aparta de Dios y de su amor, te adaptas a la realidad y te superas. Al cambiar tu programación cambias la realidad y la aceptas sin juicios y sin falsas exigencias. Piensa lo mejor y tu atmósfera será radiante y apacible.

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