Gonzalo Gallo González

La pregunta más importante

La naturaleza nos da todo sin ninguna contraprestación.

Gonzalo Gallo González
POR:
Gonzalo Gallo González
mayo 06 de 2011
2011-05-06 03:49 a.m.
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Sólo hay una pregunta importante en tu vida y tus relaciones: ¿Qué me pide el amor? Saca cada día un espacio de paz, cierra tus ojos, relájate, respira un buen rato y hazte esa sabia pregunta.

Sintoniza con Dios, con los ángeles y sigue lo que te diga tu corazón enfocado en la luz. Entonces harás lo que te sugiere el amor, no lo que te piden el ego, la rabia, el odio, la culpa, el pesar, los celos o la envidia.

Examina bien tu vida y podrás comprobar que las épocas oscuras coinciden con un serio vacío espiritual. Sé sincero y verás que a tu espíritu le dedicas migajas de tiempo, y horas a lo que en realidad no te llena.

Si antes de cada acción te preguntas ¿qué me pide el amor?, todo lo que salga de ti será tan puro como el agua de un claro manantial. Una de las mayores fuentes de infelicidad y frustración es amar con expectativas.

La verdad es que donde hay amor no puedes esperar un beneficio porque te engañas con un amor condicionado.

Muchos llaman amor a lo que es un simple negocio o trueque: te doy para que tú me des. Este es un día maravilloso si caes en cuenta de que el amor y las expectativas no pueden ir juntos.

Para amar de verdad tienes que renunciar a los resultados, ya que amar es dar sin esperar recibir. Necesitas un amor sin transacciones, un amor incondicional; elige compartir simplemente por el placer de dar.

Los poetas siempre nos han dicho que la naturaleza nos da todo sin ninguna contraprestación. Sé uno con Dios y podrá amar como Él, con un amor libre, puro, generoso e incondicional. 

Hay varias actitudes que arruinan una relación y una de ellas es la pretensión de modelar al otro a tu amaño; una actitud egoísta e irrespetuosa con resultados fatales. Elige desterrarla de tu vida.

Con amor acepta al otro como es, logra acuerdos y, si el amor ya murió, entonces cierra un ciclo. Otra actitud perniciosa es confundir el amor con la necesidad, lo cual crea odiosas dependencias.

Aprende a amar con libertad, de modo que puedas decirle a alguien de corazón: “te amo, pero no te necesito”. La rutina también acaba con el amor y lo mejor que puedes hacer es recrear tu relación cada día. Finalmente, ya que el amor brota del espíritu, es obvio que languidece cuando tú no eres espiritual. Podrás comprobar que tu amor florece cuando sacas tiempo y ganas para nutrir tu espíritu, relajarte, meditar y orar. 

Los sabios nos invitan a centrar la vida en el Ser, pero la sociedad te presiona a perderte en el hacer y el tener. Si te dejas domesticar, terminas estresado y desubicado. Un día estás frustrado y descubres que te falta algo importante y te carcome una terrible sensación de vacío y desamparo.

Gastaste la vida en lo secundario. Para evitar esa pena detente, cae en la cuenta y cuida tu espíritu. Sólo puedes cambiar lo que estás haciendo, si cambias lo que estás siendo.

Antes de actuar pregúntate: ¿qué me pide el amor?, y estarás en el sendero de la paz y la felicidad. 

amoyespero@hotmail.com

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