Gonzalo Gallo González

Suárez, sin inteligencia emocional

Gonzalo Gallo González
Opinión
POR:
Gonzalo Gallo González
julio 04 de 2014
2014-07-04 03:30 a.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/24/56cdbd6d62136.png

El estudioso Howard Gardner nos abrió en 1983 al insospechado mundo de las inteligencias múltiples, cuando solo se pensaba en un solo tipo y se medía a las personas únicamente por el CI o Coeficiente Intelectual.

Pues bien, el talentoso jugador Luis Suárez, a quien ahora millones devoran con la lengua, es solo uno entre muchos seres humanos con grandes habilidades en un campo vital y una deficiente inteligencia emocional y social. Es más, millones que lo critican no muerden a nadie, pero, al mismo tiempo que son brillantes empresarios o dirigentes, son pésimos padres o esposos. Pregúntate: ¿qué hace más daño el desamor constante con la pareja o los hijos, o una mordida pasajera?

Tan fácil ver la mota en el ojo ajeno y no la viga en uno mismo, como bien lo señaló el Maestro Jesús. Esta es una realidad tan necesitada de profundización y aplicación que, por eso, el libro Inteligencia emocional de Daniel Goleman –se publicó ya hace diecinueve años–, sigue siendo tema de estudio. Actuar con un corazón inteligente pide básicamente dos acciones: autoconocimiento y autocontrol.

Hoy conservan toda su vigencia el ‘conócete a ti mismo’ y el autodominio de los sabios griegos, que ellos llamaban sophrosine.

Goleman, en su libro, enumera estas actitudes, que ojalá cultives para lograr un benéfico control de tus emociones y de las de los demás: toma conciencia de tus emociones; comprende los sentimientos de los demás; tolera las presiones y frustraciones que soportas; acentúa tu capacidad de convivir y trabajar en equipo; adopta una actitud empática y social que te ayude a relacionarte con armonía.

¿Cuántos de los que ahora se solazan con las fallas de Suárez tienen control de sus emociones y son tolerantes y respetuosos?

Es bien frecuente ser genios en un campo y analfabetos en otro, y el reto es cultivar los distintos tipos de inteligencia para poder disfrutar de unas buenas relaciones y de un éxito integral, y no únicamente financiero, político, deportivo o material. Beethoven tuvo extraordinario éxito musical y sufrió un constante fracaso afectivo. Britney Spears brilla como cantante y es un desastre en el campo emocional, como tantos otros personajes de la farándula. Abundan los políticos exitosos que se rajan como esposos y padres.

Y es que el autoconocimiento y el autocontrol se alcanzan no con esfuerzos esporádicos, sino con la pasión y dedicación que se le pone al fútbol.

Goleman lo ignora, pero la inteligencia emocional y la social funcionan mejor cuando también tienes inteligencia espiritual. De hecho, el término inteligencia viene de la expresión latina intus legere: leer en el interior, en otras palabras, interiorizar y cuidar el alma. Es bueno ver a millares de personas que van a los gimnasios del cuerpo, pero pocas de ellas tienen un gimnasio del alma. Algo así como un Soul Tech.

Cuando eres espiritual es fácil para ti disfrutar de esa calma que dan la meditación, la relajación y la relación de amor con Dios. Suárez no es el único que necesita buscar otras prioridades y cultivar todas sus inteligencias. ¿Quieres ser feliz? Conoce y controla tus emociones.

Gonzalo Gallo G.

Escritor - Conferencista

charleschaplin@oasisgonzalogallo.com

Nuestros columnistas

día a día
lunes
martes
miércoles
jueves
viernes
sábado