Gonzalo Palau Rivas

¿Qué hacer sin café ni petróleo?

Gonzalo Palau Rivas
Opinión
POR:
Gonzalo Palau Rivas
octubre 27 de 2014
2014-10-27 02:13 a.m.
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El pasado miércoles 22 de octubre se llevó a cabo en la Universidad del Rosario, la presentación de los resultados preliminares de la ‘Misión de Estudios para la Competitividad de la Caficultura Colombiana’.

Al frente de esta misión se encuentra el excodirector del Banco de la República, Juan José Echavarría, quien fue considerado el más firme candidato a ocupar la cartera de Hacienda en la versión Santos II. Sin embargo, los buenos resultados de la economía colombiana hasta ese momento hicieron inevitable la continuidad del Ministro Cárdenas.

Con los tropiezos económicos cada vez más evidentes en Europa y los nubarrones que se ciernen sobre la economía colombiana, es factible pensar que el Ministro confirmado esté algo arrepentido de no haberse desmontado de semejante potro y quien esté respirando con alivio sea su frustrado reemplazo.

Lo cierto es que dentro de este panorama incierto sobre el futuro de la economía local, se destacan precisamente el pasado, pero sobre todo el presente y el futuro del cultivo que, a lo largo de la mayor parte del siglo XX, fuese el principal producto de exportación y la principal fuente de generación de empleo.

Al debate académico asistieron como expositores -además del Dr. Jota Jota- personalidades de la talla de Pilar Esguerra, Eduardo Lora, Salomón Kalmanovitz, Olga Lucía Acosta, Juan José Perfetti, Roberto Steiner, Roberto Junguito y connotados investigadores del Rosario, con doctorado a cuestas como Juan Daniel Oviedo y Jesús Otero, quienes sustentaron su ponencia con un lenguaje econométrico de gran profundidad y contenido.

Del cúmulo de información suministrada se destacan datos como que la producción de café en Colombia en los últimos 25 años ha mostrado una tendencia fuertemente decreciente, contrario a lo que se observa en la mayoría de los países que compiten con nosotros. Nos superan en oferta exportable Brasil, pero también Vietnam, que está disfrutando los beneficios del posconflicto, y más recientemente Indonesia.

Lo grave es que estamos produciendo menos café con la misma área sembrada. No hay sino una explicación: derrumbe de la productividad. Resulta llamativo constatar que hoy por hoy los departamentos de mayor producción son Huila, Cauca y Nariño, lo que significa un desplazamiento hacia el sur del llamado Eje Cafetero.

En materia de precios internacionales, se estima que para poder cubrir costos de producción, la cotización internacional no debe bajar de 1,40 dólares. Solo en un breve lapso en el 2013, estuvo por debajo del límite señalado. Sin embargo, dada la inminencia del proceso electoral, fue caldo de cultivo suficiente para justificar las manifestaciones de protesta que culminaron en el otorgamiento por parte del Gobierno del subsidio directo bajo la figura del PIC. Este fue uno de los aspectos más criticados por los panelistas, al ser considerado un elemento perverso en contra de la productividad y un apoyo fiscal de carácter netamente regresivo.

Finalmente, el mayor consenso apunta al vuelco institucional que debe sufrir la otrora poderosa Federación de Cafeteros. Se trata, no de eliminarla de un tajo, sino de reubicarla en su ámbito de entidad gremial y separarla de la actividad comercial que la ha caracterizado en toda su historia.

Dado que el oro negro y el oro marrón van en decadencia, ¿cuál será la actividad o el producto que los pueda reemplazar como jalonadores del crecimiento económico en las próximas décadas?

Gonzalo Palau Rivas

Profesor de la Universidad del Rosario
gonzalo.palau@urosario.edu.co
 

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