Gonzalo Palau Rivas

El carrusel del dólar

Gonzalo Palau Rivas
Opinión
POR:
Gonzalo Palau Rivas
julio 14 de 2014
2014-07-14 12:33 a.m.
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El dólar medido por la TRM cerró el 2013 a 1.922,56 pesos. Un año atrás su valor fue de 1.768,23 pesos, lo que significó una depreciación o devaluación de nuestro peso en el año completo del 8,7 por ciento. Por primera vez en los últimos siete u ocho años, los exportadores colombianos recibieron un cierto alivio o respiro, frente a la marcada tendencia revaluacionista observada a partir del 2003. En los seis primeros meses del 2014, el comportamiento de la TRM ha sido más errático y volátil, y en esa medida han sido, igualmente, cambiantes las percepciones y sentimientos de los exportadores.

Entre enero y febrero, la devaluación se intensificó, pues la TRM superó el techo sicológico de los 2.000 pesos, fenómeno que no se observaba desde finales del 2008. A este comportamiento contribuyeron dos factores fundamentales, uno exógeno y otro endógeno. En el frente externo se generó un cierto nerviosismo en los mercados financieros mundiales como consecuencia de la ligera, pero significativa disminución en la intensidad de la política monetaria expansiva de la FED. Esta incertidumbre hizo que capitales que habían llegado a los países emergentes en medio de ese océano de liquidez, regresasen a su lugar de origen provocando un alza importante en la cotización del dólar en la mayoría de los países de la región. A nivel interno, el Gobierno Nacional tomó la decisión de realizar a través de la Tesorería nacional, unas compras importantes con el doble propósito de ahorrar unos recursos en el exterior y darles de paso una manita a los afligidos exportadores.

¿Habrá sido esta última una buena decisión? A uno como contribuyente no le queda muy claro ni es convincente cómo el Gobierno, por un lado, envía al exterior unos recursos provenientes de nuestros impuestos y por otro está anunciando la necesidad de allegar nuevos recursos, bien sea a través de la privatización de Isagen, de una mejora en el recaudo fiscal, o incluso por medio de una temida nueva reforma tributaria, que en este contexto no podría ser neutra como la del 2012, sino fiscalista. Tampoco es clara la conveniencia de una inversión transitoria en un activo (el dólar) que en cualquier momento puede volver a desvalorizarse, como de hecho ya parece estar ocurriendo.

La luz de esperanza para los exportadores no tardó en desvanecerse y debido, en buena medida, a la decisión tomada en abril por la banca de inversión JP Morgan, en el sentido de recomendar a sus clientes invertir una partecita de sus ahorros en títulos de deuda del Gobierno colombiano en pesos. Una mirada positiva de la economía de nuestro país en el exterior, muy diferente a la mirada sobre la mayoría de las economías vecinas, nos devolvió al camino de la revaluación (apreciación) del peso.

Al final de abril, la tasa de cambio volvió a situarse por debajo de la de finales del 2013. Al cierre del semestre (junio 30) fue de 1.899,74 pesos, generando nuevamente desazón e incertidumbre entre los exportadores.

Dada esta situación, el Banco de la República ha anunciado una reactivación de su plan de compras de divisas directas con un costo inmenso para las finanzas del Banco y en últimas para el presupuesto nacional.

¿Será que en nuestro país, abstencionismo, corrupción y revaluación son males endémicos solo reducibles, en el mejor de los casos, a sus justas proporciones?

IN MEMORIAM. Cualquier palabra que se escriba en homenaje a la memoria de Manuel Ramírez Gómez se queda corta. Sin embargo, hay que escribirla.

Gonzalo Palau Rivas

Profesor, U. del Rosario

gonzalo.palau@urosario.edu.co

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