Gonzalo Palau Rivas

¿A cómo cerrará el dólar en el 2015?

Gonzalo Palau Rivas
Opinión
POR:
Gonzalo Palau Rivas
enero 26 de 2015
2015-01-26 06:39 a.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/24/56cdbd878a68f.png

Esta es la pregunta de moda en cuanta reunión social o familiar tenga uno ocasión de asistir. Y si en alguna de estas reuniones uno tiene la desventura de ser el único con formación en el área de economía o de las finanzas, pues termina por sentirse en el lugar equivocado, al no poder dar una respuesta acertada y contundente.
Se contagia uno de la misma volatilidad y vulnerabilidad que hoy por hoy afecta a las economías emergentes como la colombiana. En una situación como esta, siente uno envidia de los colegas ecuatorianos para los cuales la pregunta fatídica sobre el dólar es intrascendente y pertenece al campo de la ciencia ficción. Que esto sea bueno o malo para su economía, es harina de otro costal y posiblemente tema de muchas discusiones y debates en sus respectivas reuniones sociales y foros académicos.
Un año atrás, mil novecientos veintidós pesos eran suficientes para comprar un dólar y nadie en Colombia puede hoy afirmar que pronosticó para finales del 2014 una tasa de cambio remotamente cercana (valga la contradicción) a los dos mil cuatrocientos pesos. El mejor pronóstico hacia arriba rondaba los dos mil ciento noventa, en tanto que por lo bajo se situaba a niveles de mil novecientos cincuenta pesos.
Como quien dice, revaluacionistas y devaluacionistas se pifiaron en materia grave y en grandes proporciones. Ningún modelo econométrico contempló –a título de ejemplo– la eventualidad de que la deuda externa del Gobierno Nacional, traducida a pesos, en un solo mes se hubiese incrementado en veinte billones de pesos. Algo así como dos reformas tributarias.
Así mismo, si a comienzos de año alguien hubiese pronosticado un precio por debajo de US$ 90 para el barril de petróleo en sus varias denominaciones, seguramente hubiese sido tildado de ignorante o lunático. Lunáticos deben de estar los directivos de las empresas locales e internacionales que exploran petróleo en el mundo. Hasta hace muy poco los sondeos de imagen identificaban a Ecopetrol como la empresa más respetada y digna de admiración y emulación. ¡Cómo es de fácil ser rentable y admirado cuando se es monopolio y los buenos resultados obedecen fundamentalmente a factores ajenos al manejo interno de la empresa! Cuando los vientos soplan en sentido contrario, se esfuman las ganancias y se pierde la reputación. Y si adicionalmente el monopolio –ya de por sí indeseable– está en manos del Estado, nada bueno es de esperarse. Es motivo de honda preocupación observar que decisiones trascendentales dependan del conocimiento que en materia tan sofisticada como la explotación de hidrocarburos, puedan tener funcionarios públicos de permanencia efímera y transitoria.
Los pronósticos sobre inflación también se revelaron desacertados, a pesar de haberse enmarcado dentro del amplio rango planteado por el Banco. Las matemáticas no mienten y lo cierto es que la inflación del 2014 frente a la del 2013, se incrementó en más de un ochenta por ciento. Fruto de ello, las expectativas de inflación para el 2015 son muy distintas a las que se tenían al comienzo del 2014. No en vano la comisión tripartita que debería fijar el reajuste del salario mínimo, no pudo llegar a acuerdo alguno y el ministro de origen sindicalista tuvo que expedir unilateralmente el respectivo decreto, a pesar del evidente malestar de sus correligionarios.
Lo que sí está demostrado es que, a mediados de febrero, los colombianos seremos ya más de cuarenta y ocho millones de habitantes.

* gonzalo.palau@urosario.edu.co
 


Nuestros columnistas

día a día
lunes
martes
miércoles
jueves
viernes
sábado