Gonzalo Palau Rivas

Gini y pobreza a la baja

Gonzalo Palau Rivas
POR:
Gonzalo Palau Rivas
mayo 26 de 2013
2013-05-26 10:51 p.m.
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¿Cuál será el tema central del discurso de instalación en el acto de posesión del Presidente que regirá los destinos de Colombia del 2014 al 2018? El siete de agosto del 2010 este magno evento estuvo presidido por el senador Armando Benedetti en su condición de Presidente del Congreso y dos hechos llamaron poderosamente la atención en ese momento.

El primero, la presencia del jefe de Estado saliente quien convencido como estaba de que su sucesor seguiría fielmente su legado lo que a su vez le permitiría seguir detentando el poder en la sombra, rompió el protocolo tradicional al no salir de Palacio por la puerta de atrás como acostumbraron todos sus antecesores, en señal inequívoca de proceder a cortar el cordón umbilical.

El segundo, las palabras del senador de marras, quien en presencia de jefes de estado, príncipes de gran nivel y estatura, embajadores plenipotenciarios, primeras damas y demás autoridades nacionales e internacionales, en vez de resaltar las bondades de la democracia colombiana y las condiciones favorables para la inversión extranjera, se centró en uno de los lunares más críticos de nuestra realidad social: la concentración de la riqueza.

Uno no debe ocultar la verdad ni mucho menos encubrir debilidades y defectos. Pero hay momentos de momentos.

Cuando una adolescente cumple quince años, sus progenitores acostumbran celebrar por todo lo alto invitando a parientes, amigos y posibles pretendientes y si eventualmente la joven doncella no es muy agraciada, el padre hará énfasis en aspectos tales como que es diestra tocando el piano o habla varios idiomas.

Esto fue más o menos lo que ocurrió con las palabras del senador Benedetti, las cuales produjeron expresiones de disgusto y de desagrado difundidas en vivo y en directo, por parte del presidente saliente, allí presente. ¿Quién le manda o le mandó romper el protocolo?

“América Latina no es la región más pobre del mundo, pero si es la más desigual de todas y dentro de América Latina el país más desigual es Colombia”.

Más directo no ha podido ser pero, posiblemente en el momento y en el lugar equivocados. Afortunadamente un episodio así no parece que pueda repetirse el siete de agosto del 2014, más si se tratase no de una toma de posesión sino de ‘reposesión’.

El coeficiente Gini -que mide la desigualdad o concentración de la riqueza- está bajando, lo cual es muy bueno.

A nivel nacional, pasó de 0,548 en el 2011 a 0,539 en el 2012. Una disminución muy pequeña si se quiere, pero importante pues apunta por primera vez a un cambio de tendencia.

A este ritmo en unos treinta años podremos superar a Costa Rica, Ecuador y Venezuela y alcanzar niveles deseables y similares a los que ostentan los países escandinavos y Holanda (a pesar de su publicitada y arraigada enfermedad). Los índices de pobreza absoluta y relativa, también muestran tendencia a la baja.

¿Qué puede estar pasando para explicar este panorama positivo, así sea en pura etapa de gestación? ¿Secuelas de programas como Familias en Acción o Cien mil viviendas gratis, que conceptual e ideológicamente están en el límite fronterizo con el socialismo bolivariano?

Hablando de desigualdades ¿por qué la iglesia católica, para que una mujer sea considerada santa, mantiene como condición sine qua non que en su vida terrenal no haya conocido varón.

Gonzalo Palau Rivas

Profesor, Universidad del Rosario

gonzalo.palau@urosario.edu.co

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