Gonzalo Palau Rivas
gonzalo palau rivas

Glosas a temas varios

El compromiso del gobierno de presentar la reforma tributaria, llega en el peor de los escenarios: economía debilitada y coyuntura política compleja.

Gonzalo Palau Rivas
Opinión
POR:
Gonzalo Palau Rivas
octubre 23 de 2016
2016-10-23 08:51 p.m.
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Crecimiento económico: información conocida recientemente indica que el consumo de energía en Colombia, en lo corrido de este año, ha caído en comparación con el mismo periodo del 2015. Si no me fallan mis ya débiles recuerdos de lecciones de economía, este indicador representa la principal señal sobre la coyuntura por la que atraviese una economía. Y si viene en caída libre, tal como lo indican las cifras, podría interpretarse que vamos a terminar el año con un PIB negativo.

Ya no sorprende que al término de cada reunión de la junta, el Emisor anuncie una nueva rebaja en las proyecciones de crecimiento para el 2016. Arrancamos con una expectativa del 4 por ciento, y ahora nos informan que, en el mejor de los casos, llegaríamos a entre 1 y 2 por ciento.

En esto del crecimiento económico, llama la atención el caso de España. La madre patria va para un año sin gobierno actuante y legalmente constituido. Sin embargo, es la economía europea que mejor se está comportando. ¿Se puede inferir, entonces, que a menos gobierno mejor economía?

Reforma tributaria: dice un sabio refrán popular que ‘no hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se venza’. El compromiso adquirido por el gobierno de presentar la archipublicitada reforma tributaria, llega en el peor de los escenarios: economía debilitada –por decir lo menos– y coyuntura política sumamente compleja, a raíz de la inesperada mayoría obtenida por el ‘No’ en el plebiscito del 2 de octubre. No solo es que el ‘No’ haya obtenido más votos que el ‘Sí’, sino que la distribución de la votación por ciudades y regiones está evidenciando injustificadas e inexplicables divisiones entre la población.

Que esto ocurra en otros campos de la vida nacional, vaya y venga, pero resulta inadmisible en algo de tanta trascendencia como ratificar o rechazar el mejor acuerdo posible encaminado a sembrar la paz en todo el territorio. Que este anhelo haya recibido respaldo mayoritario en muchas zonas del país y, a la vez, un rechazo equivalente en otras tantas, genera dudas sobre la sostenibilidad y viabilidad de Colombia como Estado unitario autónomo e independiente. Justo en medio de este trance, cae de lo alto la propuesta sobre algo tan sensible y desagradable para cualquier población como es el cobro de nuevos o mayores impuestos.

Caos vehicular: para el retorno del pasado lunes festivo, la Alcaldía Mayor anunció un plan de choque que mejorara el flujo vehicular. Las ‘encuestas’ señalan que los trancones fueron los mismos, y las horas de regreso a la capital desde diferentes lugares, eternas. El problema no se limita a los domingos o festivos. Por experiencia, puedo afirmar que los tres kilómetros entre la Avenida Boyacá y la puerta principal del aeropuerto Eldorado pueden tomar cerca de una hora. Se gasta más tiempo en acceder al embarque que en desplazarse a cualquier ciudad del país por vía aérea.

Premios nobel: honda preocupación en los medios artísticos por el silencio total de Bob Dylan, en relación con su designación como ganador en el campo de las letras. Aquí, en Colombia, algunos pensamos que si para el 3 de diciembre no se ha ratificado el acuerdo de paz con las Farc, nuestro presidente debería seguir su ejemplo y hacer ‘mutis por el foro’.

*Economista / gpalau@cable.net.co

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