Gonzalo Palau Rivas

Interpretación política de las cifras

Gonzalo Palau Rivas
POR:
Gonzalo Palau Rivas
julio 14 de 2013
2013-07-14 11:02 p.m.
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Por culpa de la tecnología y la rapidez con que a diario se retroalimenta el acervo estadístico que mide la evolución de los principales indicadores económicos, los análisis sobre lo ocurrido en el reciente pasado y las proyecciones para el inmediato futuro, son materia de grandes controversias. Estos debates no se centran en la calidad de la información estadística disponible, sino que se originan en la interpretación que de ella se haga. Usualmente, la clase política y los funcionarios responsables del manejo macroeconómico, por razones entendibles, más no justificables, tienden a hacer una lectura sesgada o acomodada, que no corresponde a un estudio integral y objetivo.

Esta reflexión pasó por mi mente hace unas pocas semanas en mi condición de asistente a un foro de coyuntura económica, organizado por Anif. El abrebocas de este evento fue la lectura de un mensaje enviado por el Presidente de la República, quien –a diferencia de jefes de Estado de otras épocas– no es propiamente un neófito en temas económicos.

Para nuestro presidente, la situación actual de la economía de Colombia es una de las mejores de toda su historia. Sustenta el jefe del Estado su optimismo en el indicador que recoge y conjuga la evolución de tres indicadores fundamentales: tasa de inflación, tasa de desempleo y tasa de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB). La sumatoria de estos tres factores nos lleva a lo que se denomina el Indice de Sufrimiento Macroeconómico (ISM) que como es obvio, mientras más alto sea, menos favorable debe ser su interpretación al incorporar dos componentes de naturaleza negativa (inflación y desempleo), y uno positivo (crecimiento del PIB).

Los años 2011 y 2012 representaron los ISM más bajos del pasado reciente y, posiblemente, de toda la historia, con excepción de 1977 cuando la economía colombiana creció por encima del 8 por ciento, por primera y última vez, gracias a la bonanza cafetera de la época y a otra no muy clara que hasta entonces empezaba a mostrar sus orejas. Hasta aquí todo cierto y todo bien. Lo que no menciona el mensaje es que este buen comportamiento no es exclusivo de nuestro país, sino, por el contrario, está inmerso en un contexto ampliamente favorable que hasta finales del 2012 impulsó a todas las economías de la región. Al no mirarse el ombligo uno encuentra que el ISM de Colombia no es tan bueno en el contexto regional. Estamos por encima (recordemos que estar por encima es estar mal o menos bien) del promedio de la región y de varios países, como Panamá, Perú, Chile, México, Paraguay, Costa Rica y hasta Ecuador.

En ese mismo evento el actual Minhacienda, que se supone hace parte de los académicos y no de los políticos de plaza pública, señaló como gran logro haber alcanzado el nivel de desempleo más bajo en lo corrido del siglo XXI. El punto de partida para esta comparación es la tasa del veinte por ciento ‘lograda’ en la crisis del 1999, pero más grave resulta mirar allende las fronteras: según estadísticas del FMI, nuestra tasa actual de desempleo del 10 por ciento (o si se quiere, del 9,8) es la más alta de toda América Latina.

Como dijo Einstein, “en economía todo es relativo” pero a cierto nivel es deseable más objetividad y ecuanimidad.

Gonzalo Palau Rivas

rofesor F. de Economía, U. del Rosario

gonzalo.palau@urosario.edu.co

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