Gonzalo Palau Rivas

Llegó marzo con sus asambleas

Gonzalo Palau Rivas
POR:
Gonzalo Palau Rivas
marzo 02 de 2014
2014-03-02 10:11 p.m.
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Así como diciembre es el mes de las celebraciones y los regalos, ahora se nos viene marzo, con su explosión demográfica de reuniones o asambleas de accionistas de las grandes sociedades de capital que operan en el país.

Posiblemente por el espíritu santanderista que rige la mayor parte de nuestras normas de conducta, los periódicos impresos de estos días están atiborrados de avisos de citación a estas asambleas, que indudablemente son importantes, pero ‘sufren’ de una rigidez normativa que no guarda proporción con la inmediatez y velocidad de los hechos económicos.

De entrada, toda persona natural que, para su fortuna o desdicha haya tomado la decisión de ser codueño –no importa en qué proporción– de una empresa listada en bolsa, lo mínimo que debe saber es que por lo menos una vez al año la gerencia de la misma debe entregar un informe detallado de las ejecutorias del periodo inmediatamente anterior y –más importante todavía– de los planes de crecimiento a mediano y largo plazo.

Estos avisos de convocatoria deben de ser una fuente importante de ingresos para los medios impresos que aún subsisten, pero no por ello no dejan de ser algo folclóricos y hasta jocosos, al mejor estilo de sus congéneres, los obituarios de media o casi página entera que los suscriptores tradicionales tenemos oportunidad de observar con frecuencia.

Si uno se pone a escudriñar el orden del día de esas convocatorias, encuentra que los cerca de 15 puntos propuestos, solo uno o máximo dos son de verdadero interés para los convocados.

Temas como orden del día, nombramiento de presidente, secretario y comisión verificadora, lectura del informe de la junta directiva y del revisor fiscal, más estados financieros que todos ya conocen, nada se presta para la discusión y normalmente son evacuados a la velocidad de un rayo. Si la empresa en cuestión tiene algún porcentaje de participación accionaria del Gobierno, seguramente a ese listado de puntos intrascendentes se agregarán otros como entonación del Himno Nacional (con la mano en el corazón por parte de los miembros de la mesa principal) y saludo al jefe del Estado en su doble condición de mandatario saliente y a la vez entrante para un nuevo periodo. Aclaración: la información financiera de una compañía es fundamental para la toma de decisiones.

Lo que ocurre es que con la velocidad de los hechos en el ámbito empresarial, el conocimiento que supuestamente se adquiere en las asambleas ya está superado por la realidad vigente y poco o nada contribuyen a enriquecer el debate.

A la hora de la verdad, un solo punto del orden del día resulta ser relevante y determinador del futuro de una empresa: la distribución (o no) de las utilidades generadas en el periodo inmediatamente anterior. Para dirimir esta cuestión no hay una fórmula predeterminada. Respetando la disposición acerca de la llamada reserva legal, según la cual un porcentaje mínimo del 10 por ciento de esas utilidades no puede ser tocado o repartido, de ahí para arriba la voluntad mayoritaria será la que determine si se reparte toda la ganancia, si se capitaliza o si se hace lo uno y lo otro, pero en diferentes proporciones.

En este aspecto es clave el acertado plan de inversiones que planteen la gerencia y la junta directiva, más el juicioso análisis de las posibles fuentes de recursos.

Gonzalo Palau Rivas

Profesor de la Universidad del Rosario

gonzalo.palau@urosario.edu.co

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